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martes, 2 de agosto de 2016

Existe una diferencia cualitativa entre la persona y el patrón angustioso.

1-El patrón es un fenómeno parasitario que puede ser separado de la persona real. 
2-Toda la gente es buena excepto cuando sus patrones les
impulsan a actuar de otra manera.
3¬Debe alentarse toda forma de desahogo en lugar de reprimirlo. (desahogo no implica dañar a los demás o sí mismo)
4-Los sentimientos no son una buena guía para la acción. La
lógica sí lo es.(los sentimientos indican que algo pasa la lógica evalúa la situación de manera realista)
5-“Si se toma en cuenta la situación completa todo ser humano, en todo momento de su vida, hizo siempre lo mejor que él pudo hacer y no merece ni culpa ni reproche de nadie, incluido él mismo. Esto en especial es verdadero/a de ti. (hay que diferenciar culpar de exteriorizar las emociones y sanar, culpar es venganza y victimizarse, en cambio liberar las emociones y trabajar en nuevos aprendizajes es el camino de un adulto que busca integrarse)
6- Existe por lo menos una solución elegante para cualquier problema real. (tenemos el potencial para resolver los problemas, somos creativos, empáticos, y resiliente, a pesar de que cuando estamos bajo un patrón de angustia no lo creamos así!)

miércoles, 24 de febrero de 2016

Las experiencias de angustia nos bloquean

El almacenamiento erróneo que ocurre durante la angustia es como un disco. Llevar encima esta grabación de la experiencia angustiosa equivale a que tengamos en nosotros una trampa explosiva.
Cuando enfrentamos una nueva experiencia lo suficientemente similar a la grabación de angustia, nos vemos forzados compulsivamente a vivirla como una reedición de la vieja experiencia angustiosa.
Se podría decir, si algo nos “recuerda demasiado” a alguna vieja experiencia de angustia, que nos obliga a comportarnos como si fuésemos un “tocadiscos” ambulante.
Es como si la nueva experiencia nos “apretara un botón”; y entonces la grabación de la vieja experiencia angustiosa se instala como un disco en un fonógrafo localizado en nuestra mente, y luego la grabación nos maneja.
La persona que se encuentra manejada por una experiencia de angustia grabada en el pasado dice cosas que no son pertinentes, hace cosas que no funcionan, no se pone a la altura de las circunstancias, y sufre sentimientos tremendos que no tienen nada que ver con el presente. Esta forma de actuar es “subhumana”, muy diferente a la forma creadora y capaz con la que actúa un ser pensante. Harvey Jackins





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