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viernes, 9 de septiembre de 2016

jueves, 1 de septiembre de 2016

Debería..pero

En nuestra práctica, les decimos a los pacientes que el “debería” en realidad significa “no quiero, pero ellos quieren que lo haga”. El modelo “debería” en la toma de decisiones está muy arraigado en la familia narcisista, donde todas las decisiones se basan en llenar las necesidades de los demás, en vez de las propias.S Donaldson-Pressman, R M. Pressman



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miércoles, 31 de agosto de 2016

Falta básica de confianza! no tenemos el poder suficiente para cambiar....

Es evidente que debe existir seguramente una buena razón para que los seres humanos (incluyendo aquellos que han realizado gran progreso mediante la utilización de terapia,meditación u otras técnicas) continúen mostrándose tímidos/as, poco efectivos/as y sufrientes frente al maltrato, la injusticia social, el saqueo y contaminación del medio ambiente y las reiteradas guerras y crisis económicas. Hoy es evidente que existe una razón verdadera para esta pasividad, y también que podemos hacer algo al respecto, algo para lo cual tenemos las herramientas. Lo que estuvo obstaculizando el progreso es una espesa capa de angustia, instalada en nosotros/nosotras muy temprano en la vida, cuyo contenido dice que no tenemos el poder suficiente para cambiar las situaciones que nos oprimen y amenazan y que debemos “acomodarnos” a ellas. Harvey Jackins


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lunes, 8 de agosto de 2016

jueves, 4 de agosto de 2016

Mentimos a los demás y nos mentimos a nosotros mismos.

Que nuestra propia conciencia y nuestro sentido de realidad pida cuentas a nuestra adaptación, a –nuestro mapa- puede ser tan legítimo y doloroso como cualquier petición de responsabilidad dentro de la sociedad. de las innumerables mentiras que la gente suele decir, dos de las más comunes, potentes y destructivas son. “Queremos a nuestros hijos” y “Nuestros padres nos quieren”. Puede ser que nuestros padres nos quieran y que nosotros queramos a nuestro hijos, pero cuando no es así la gente llega a extremos extraordinarios para no admitirlo.
Yo suelo decir que la psicoterapia es el <juego de la verdad> o <el juego de la sinceridad> porque una de sus finalidades es ayudar a los pacientes a afrontar esas mentiras. Una de las raíces de la enfermedad mental es invariablemente un circuito cerrado de mentiras que nos han dicho y que nos hemos dicho a nosotros mismos. Sólo en una atmósfera de máxima sinceridad pueden descubrirse y extirparse esas raíces. Para crear esa atmósfera es esencial que los terapeutas tengan una capacidad total de apertura y veracidad en sus relaciones con los pacientes. ¿Cómo puede esperarse que un paciente soporte el dolor de afrontar la realidad si nosotros no somos capaces de soportarlo? Podemos guiar solamente si vamos delante. (fuerte y real, no implica perfección, no existe ni existirá nadie perfecto!, pero si un trabajo continuo con nuestras propias sombras e imposibilidades, enfrentar la verdad en profundidad) M. Scott Peck


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miércoles, 20 de abril de 2016

Escuchar

Cuando el comportamiento de su niño parece salirse de los límites aceptables, el primer paso es acercarse para entender que es lo que está pasando. Acérquese y póngase a su nivel para preguntarle qué es lo que le pasa. Pregúntele porqué está gritando o porqué es tan importante que le ponga el vestido azul que ahora está en la ropa sucia. Por este momento trate de guardarse sus propias opiniones y molestia. Para poder ayudarle usted tendrá que prestarle atención a lo que siente el niño y no usted. Patty Wipfer



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miércoles, 6 de abril de 2016

NO HAY FINALES DE CUENTO DE HADAS

Los finales de cuento de hadas son raros en las familias de alcohólicos. En el mejor de todos los mundos posibles, los padres asumirían plenamente la responsabilidad por el hecho de beber, iniciarían un tratamiento y se recuperarían, volviendo a la sobriedad. Validarían y reconocerían los horrores de la niñez de sus hijos y harían el intento de convertirse en padres amantes y responsables.
Por desdicha, la realidad no está, generalmente, a la altura del ideal. La bebida, la negación y la deformación de la realidad son actividades que con frecuencia se mantienen hasta la muerte de uno de los progenitores, o de ambos. Muchos hijos adultos de padres alcohólicos se aferran a esa esperanza de que su vida familiar se convertirá mágicamente en el cuento de hadas con final feliz y todo, pero para lo único que puede servir esta esperanza es para encaminarlo a uno a una estrepitosa caída.
Así lo descubrió Glean, de manera particularmente dolorosa: Hace más o menos un año, papá me dijo por primera vez que me quería. Yo le di un abrazo y se lo agradecí, pero, no sé por qué, eso no me compensó todos los años en que me estuvo diciendo que yo era una mierda.
Glenn consiguió finalmente su tan esperado «te amo», pero no era suficiente, lo dejó con una sensación de vacío. Era pura verbalización, sin acción. Su padre seguía bebiendo. El error de Glenn era que estaba esperando que el padre cambiara.
Si usted es hijo adulto del padre o una madre alcohólica, la clave para hacerse cargo del control de su vida es recordar que usted puede cambiar sin que sus padres cambien. Su bienestar no tiene por qué depender de sus padres; usted puede superar los traumas de su niñez y el poder que éstos tienen sobre su vida de adulto, aunque sus padres sigan siendo exactamente como han sido siempre. Basta con que usted se comprometa a hacer el trabajo. SUSAN FORWARD


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jueves, 31 de marzo de 2016

Independencia de los hijos

En las familias (nutricias), la transición (independencia) se produce poco después de la adolescencia, pero en las familias con problemas está saludable separación se demora durante años... o toda la vida. Sólo puede producirse después de que el hijo ha logrado concretar los cambios que le permitirán hacerse dueño de su propia vida. SUSAN FORWARD



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miércoles, 30 de marzo de 2016

Sentir ira

El equilibrio es lo que nos da flexibilidad. En todas las esferas de actividad se necesita una extraordinaria flexibilidad si uno desea alcanzar el éxito. Para considerar sólo un ejemplo,
tengamos en cuenta la cuestión de la ira y su expresión. La ira es una emoción engendrada en nosotros (y en organismos menos evolucionados) por incontables generaciones a fin de favorecer nuestra supervivencia. Experimentamos ira o cólera cuando comprobamos que otro organismo intenta invadir nuestro territorio geográfico o psicológico o cuando trata de someternos de una manera u otra. Esta emoción nos lleva a devolver el golpe. Sin nuestra cólera, estaríamos retrocediendo continuamente hasta ser aplastados y exterminados. Sólo con el enfado podemos sobrevivir. Sin embargo, muy a menudo tenemos la impresión inicial de que otros se están entrometiendo en nuestras cosas, pero después de un examen más atento nos damos cuenta de que ésa no era la intención que tenían.
También puede darse el caso de que, al advertir que alguien está invadiendo nuestro terreno, nos demos cuenta de que, por una razón u otra, no nos conviene responder con ira.
En general, cuanto más afectados por la ansiedad, la culpabilidad y la inseguridad, más difícil resulta esta tarea. Por ejemplo, trabajé con una mujer esquizofrénica de treinta y dos años para quien fue una verdadera revelación enterarse de que hay algunos hombres a los que no debería dejar pasar de la puerta de la calle, otros a los que podía hacer entrar en el salón pero no en su dormitorio, y, finalmente, algunos a los que podía introducir en su dormitorio. Antes, la paciente se había comportado según un sistema de respuesta por el cual o bien dejaba entrar a todo el mundo en su dormitorio, o bien (cuando esta respuesta no parecía dar resultado) no les permitía pasar de la puerta de la calle. De esta manera fluctuaba entre una promiscuidad degradante y un árido aislamiento. M. Scott Peck




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viernes, 4 de marzo de 2016

«No quiero vivir, no puedo vivir sin mi marido (mi mujer, mi amiga, mi amigo). Lo quiero muchísimo».

Cuando yo respondo, como frecuentemente hago: «Está usted en un error, usted no quiere a esa persona», me replican con ira: «¿Cómo? Ya le he dicho que no puedo vivir sin él (o sin ella)».
Entonces trato de explicarme: «Lo que usted describe es parasitismo, no amor. Cuando usted necesita a otro individuo para vivir, usted es un parásito de ese individuo. En esa relación no hay libertad, no hay elección. Es una cuestión de necesidades antes que de amor. El amor es el libre ejercicio de la facultad de elegir. Dos personas se aman cuando, siendo capaces de vivir la una sin la otra, deciden vivir juntas».M. Scott Peck


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martes, 1 de marzo de 2016

Divide y reinarás

Los padres establecen comparaciones entre un hermano o hermana y otro, a fin de conseguir que el perjudicado sienta que no es suficiente lo que hace para ganarse el afecto de sus padres.
Esta actitud impulsa al hijo a hacer cualquier cosa que ellos quieran, para recuperar su favor.
Esta técnica de «divide y venceréis, se desencadena con frecuencia contra los hijos que se independizan demasiado, y amenazan así con romper el equilibrio del sistema familiar.
Consciente o inconscientemente, estos padres manipular, una rivalidad, por demás normal, entre los herma Muchos de «estos», hasta convertirla en una pugna cruel que impide el desarrollo de vínculos fraternales sanos. Los efectos tienen largo alcance. Además del daño evidente que causa a la imagen que el hijo tiene de sí mismo, las comparaciones negativas crean entre los hermanos celos y resentimientos que pueden teñir su relación para toda la vida. SUSAN FORWARD



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jueves, 25 de febrero de 2016

El deseo de amar abre el camino hacia el amor

Los niños son receptores sumamente sensibles de las emociones y reacciones de los adultos. Desde muy temprano, el bebe ya percibe si su nacimiento ha sido deseado o no, y cuáles son las actitudes y vivencias de su madre al respecto, por más que esta crea que el hecho pasa inadvertido para todos. Una madre (padre también) que no deseo a su hijo puede engañar a todo el mundo afirmando que lo quiere, pero jamás logrará convencer a su pequeño por mucho que se lo repita. El menorsiente la verdad, o sea, que no es querido, por lo cual empezará a desarrollar los problemas derivados de este tipo de maltrato psicológico.
Cuando nos referimos a niños no deseados hablamos no solo de los hijos de embarazos no deseados. En muchos casos el niño/a no nació como su madre lo deseaba, es decir, no cumplió sus expectativas.
Estas expectativas pueden ir desde el sexo, el tono de la piel y el carácter hasta defectos físicos o alguna discapacidad.
La frustración de la madre (el padre también!) cuando el hijo no cumple sus expectativas provoca resistencia y rechazo. Para aquellos que desean tener un niño o una niña que tenga el ojo azul o que resulte tener una mente brillante (según las propias expectativas, con ver a todos los niños podemos darnos cuenta que son brillantes), la recomendación es que lo olviden. Lo mas seguro es. que les toque alguien muy diferente. Dr Lammoglia.



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miércoles, 24 de febrero de 2016

Las experiencias de angustia nos bloquean

El almacenamiento erróneo que ocurre durante la angustia es como un disco. Llevar encima esta grabación de la experiencia angustiosa equivale a que tengamos en nosotros una trampa explosiva.
Cuando enfrentamos una nueva experiencia lo suficientemente similar a la grabación de angustia, nos vemos forzados compulsivamente a vivirla como una reedición de la vieja experiencia angustiosa.
Se podría decir, si algo nos “recuerda demasiado” a alguna vieja experiencia de angustia, que nos obliga a comportarnos como si fuésemos un “tocadiscos” ambulante.
Es como si la nueva experiencia nos “apretara un botón”; y entonces la grabación de la vieja experiencia angustiosa se instala como un disco en un fonógrafo localizado en nuestra mente, y luego la grabación nos maneja.
La persona que se encuentra manejada por una experiencia de angustia grabada en el pasado dice cosas que no son pertinentes, hace cosas que no funcionan, no se pone a la altura de las circunstancias, y sufre sentimientos tremendos que no tienen nada que ver con el presente. Esta forma de actuar es “subhumana”, muy diferente a la forma creadora y capaz con la que actúa un ser pensante. Harvey Jackins





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martes, 23 de febrero de 2016

Obediencia inconsciente a las reglas familiares

El tipo de obediencia a que me refiero no tiene nada que ver con una libre opción, y rara vez resulta de una decisión consciente. 
Jody,...a los diez años se convirtió en compinche de las borracheras de su padre, dejó bruscamente la terapia porque empezaba a ver cada vez con más claridad lo infundado de su convicción de que «la mala» era ella. Estaba rompiendo las reglas que prescribían «no digas la verdad», «no crezcas ni abandones a papa» y « no tengas relaciones sanas».
Si se ven escritas, estas reglas parecen ridículas. ¿Quién puede obedecer a una regla que le diga: «no tengas relaciones sanas»?Lamentablemente, la respuesta es: la mayoría de los hijos adultos de «esta clase» de padres. Hay que recordar que son, en su mayoría, reglas inconscientes. Nadie se propone tener una mala relación, pero eso no impide que millones de personas la tengan una y otra vez.
Cuando pedí a Jody que examinara las creencias de la familia y los efectos que tenía sobre su vida la obediencia que les prestaba, su angustia la llevó a abandonar la terapia. 
Era como si se estuviera diciendo: «Mi necesidad de obedecer a mi padres es más importante que mi necesidad de mejorar».SUSAN FORWARD





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