Para ser personas libres debemos asumir la responsabilidad total de nuestros actos, pero también debemos tener la capacidad de rechazar la responsabilidad que no es realmente nuestra. M. Scott Peck
Recientemente se ha hablado mucho de la «crisis de la madurez. En realidad, es sólo una de las muchas «crisis» o estadios críticos de desarrollo en la vida, como señaló Erik Erikson hace ya treinta años. (Erikson describió ocho crisis; quizás haya más.) Lo que convierte en crisis estos períodos de transición del ciclo vital —es decir, lo que los hace problemáticos y dolorosos— es el hecho de que al pasar con éxito por ellos renunciamos a nociones queridas y a viejos modos de actuar y de considerar las cosas. Muchas personas no están dispuestas a sufrir el dolor de semejante renuncia o son incapaces de sopor-tarlo. En consecuencia, se aferran, a menudo para siempre, a sus viejos esquemas de pensamiento y conducta; así no vencen ninguna crisis, ni experimentan verdadero desarrollo, ni tienen la jubilosa experiencia de renacimiento que acompaña el paso feliz a una mayor madurez. M. Scott Peck