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miércoles, 1 de marzo de 2017

Bondad

Hace unos años, escuché a Jerome Kagan, un distinguido profesor emérito de psicología infantil de Harvard, decir al Dalái Lama que por cada acto de crueldad en este mundo existen centenares de pequeños actos de bondad y conexión. 
Su conclusión fue: «Ser benevolente en lugar de malevolente es probablemente una característica auténtica de nuestra especie». Ser capaz de sentirse seguro con otras personas es probablemente el aspecto más importante de la salud mental; las conexiones seguras son fundamentales para tener una vida con sentido y satisfactoria. Van der Kolk

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jueves, 19 de enero de 2017

Una larga visita al infierno

El «descenso a los infiernos» es el viaje hacia las partes de nosotros mismos que están separadas, repudiadas, que son desconocidas, no deseadas, proscritas y exiliadas en los diferentes mundos subterráneos de la conciencia… El objetivo de este viaje es reunirnos con nosotros mismos. 
Esta vuelta a casa puede ser sorprendentemente dolorosa, incluso brutal. Para realizarla, primero debemos aceptar no exiliar nada. Stephen Cope


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martes, 6 de diciembre de 2016

El aislamiento como una vivencia recurrente del pasado traumático

Muchos individuos traumatizados estuvieron bastante aislados durante su infancia sin personas de apoyo. Habitualmente soportaron solos las secuelas del abuso. 
Por un lado, probablemente generó una soledad terrible, pero, por otro lado, el aislamiento era también una señal de que “se acabó”, es decir, el abuso había terminado. De este modo, algunas personas o partes de ellas se recluyen automáticamente en el aislamiento para conseguir una sensación de seguridad y alivio. Pueden desarrollar un hábito de aislarse cuando están estresados en su vida actual, a menudo sin darse cuenta de lo que están haciendo o del porqué. Boon y Steele



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viernes, 14 de octubre de 2016

Muro de plástico

Usamos el término muro de plástico, en vez de muro, para diferenciar grados de aislamiento emocional. Los sobrevivientes de abuso traumático llegan a ser totalmente aislados emocionalmente. Todos los terapeutas han trabajado con personas que se permiten no sentir nada en absoluto y no permiten que alguien se les acerque emocionalmente [..] Pero el sobreviviente que erige un muro de plástico es diferente. Estas personas tienen "aperturas" a través de sus paredes y son capaces de compartir una relación amorosa e íntima. Son buenos padres, esposos(as), amantes o buenos amigos(as)- hasta que algo sucede. Por regla general, suele ser una combinación de varios factores, el resurgimiento del factor estresante original o la amenaza de un mecanismo de defensa bien establecido. Por ejemplo, cuando la pareja de estas personas se queja que trabajan demasiadas horas (en defensa contra su sentimiento de incompetencia) o beben demasiado vino en las fiestas (su manera de relajarse) o se acuestan demasiado tarde para hacer el amor (su manera de lidiar con los sentimientos personales de falta de atracción), el muro de plástico suele erigirse. S Donaldson-Pressman, R M. Pressman


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viernes, 7 de octubre de 2016

Interrelación

La psique no es algo que se despliega solamente en los seres humanos en forma aislada en el cosmos. Existe una dimensión en la cual la psique y el mundo se encuentran en íntima interacción y se reflejan la una al otro. Esa es la tesis de Jung. S Murray




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jueves, 22 de septiembre de 2016

Proceso gradual de Integración

Uno puede permanecer dividido, no integrado , múltiple internamente hasta una edad avanzada y , sin embargo, ser considerado como alguien que ha vivido una vida social y colectivamente exitosa aunque superficial. Una unidad interior profunda a nivel consciente es efectivamente un logro fuera de lo común aunque sea algo fomentado sin duda por un poderoso impulso innato: Jung habla de una pulsión de individuación, no como un imperativo biológico primario sino más bien como un imperativo psicológico. S Murray



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viernes, 4 de diciembre de 2015

Unión y expansión



Es obvio que la actividad sexual y el amor, aunque pueden darse simultáneamente, con frecuencia están disociados porque son fenómenos fundamentalmente separados. En sí mismo, el acto de hacer el amor no es un acto de amor.
Sin embargo, la experiencia del acto sexual y, especialmente, la del orgasmo (incluso en la masturbación) es una experiencia asociada también a un grado mayor o menor de destrucción de los límites del yo, y al éxtasis correspondiente. 
A causa de esta caída de los límites del yo, podemos decir «¡Te quiero!» en el momento del orgasmo incluso a una prostituta por la que unos instantes después (cuando los límites del yo recuperan su lugar) no sintamos ni un ápice de afecto. Esto no quiere decir que el éxtasis del orgasmo no pueda intensificarse si se comparte con una persona amada; en efecto, puede acrecentarse. Pero aunque no se trate de una persona amada, el hundimiento de los límites del yo que se produce con el orgasmo puede ser total; durante un segundo podemos olvidarnos por completo de quiénes somos, perdernos en el tiempo y en el espacio, sentirnos fuera de nosotros mismos, transportados. Podemos fundirnos con el universo. Pero sólo durante un segundo.
He empleado la expresión «unión mística» para designar la prolongada «unidad con el universo» que se experimenta en el verdadero amor, a diferencia de la unidad momentánea propia del orgasmo. El misticismo es esencialmente una creencia según la cual la realidad es unidad. El místico más profundo cree que nuestra percepción usual del universo como una multitud de objetos diferentes —astros, planetas, árboles, pájaros, casas,
nosotros mismos— todos separados entre sí por límites precisos es una percepción falsa, una ilusión. Los hindúes y budistas se sirven de la palabra «Maya» para designar esta percepción falsa general, este mundo de ilusión que erróneamente creemos real. Ellos y otros místicos sostienen que la verdadera realidad sólo puede conocerse experimentando la unidad, lo cual se logra eliminando los límites del yo. Es imposible captar realmente la unidad del universo mientras uno continúe considerándose en cierta manera como un objeto separado y distinto del resto del universo. Por eso, a menudo, los hindúes y los budistas afirman que el niño, antes de desarrollar los límites del yo, conoce la realidad, mientras que los adultos no la conocen. Y hasta sugieren que la senda que conduce a la iluminación o conocimiento de la unidad de la realidad, exige que suframos un proceso de regresión para volver a ser como niños. Ésta puede ser una doctrina peligrosamente tentadora para ciertos adolescentes y jóvenes que no estén preparados para asumir las responsabilidades del adulto, las cuales les parecen abrumadoras y más allá de su alcance. Estas personas pueden pensar «No tengo que pasar por todas esas cosas; puedo tratar de renunciar a ser un adulto y retirarme a la santidad sin asumir las responsabilidades del adulto». Sin embargo, al obrar de acuerdo con esta suposición, lo que se da es la esquizofrenia antes que la santidad. M. Scott Peck



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miércoles, 25 de noviembre de 2015

¿Cuánto tiempo dedicamos al afecto, caricias,ejercicio de la ternura con las personas que amamos?

[..] la estimulación cutánea, en las distintas formas en que la reciben el recién nacido y la cría, es esencial para un sano desarrollo físico y conductual. 
Parece probable que, en los seres humanos, la estimulación táctil sea fundamental para el desarrollo de sanas relaciones emocionales o afectivas, que lamer y amar estén íntimamente unidos; en pocas palabras, que se aprende a amar no mediante instrucciones, sino siendo amado. Como ha señalado el profesor Harry Harlow, del «íntimo vínculo del niño hacia la madre se forman múltiples respuestas afectivas generalizadas y aprendidas» Ashley Montagu




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martes, 17 de noviembre de 2015

Ver y sentir la verdad

»El niño está obligado a creer que las crueldades que se cometen en su persona son por su bien, y más tarde, cuando sea adulto, será, en muchos casos, incapaz de reconocer la falsedad como tal, especialmente si se deja desorientar por personas que no le son antipáticas, que despiertan en él ciertas expectativas y que hablan el mismo lenguaje educativo al que está acostumbrado desde pequeño. […] El olvido ayuda al niño a sobrevivir, pero no al paciente adulto a superar sus sufrimientos. El niño es una víctima indefensa, y no forma parte de interacciones como factor en pie de igualdad. El odio reprimido e inconsciente tiene efectos destructores, pero el odio vivido no es veneno, sino uno de los caminos por los que se sale de la trampa del disimulo, la hipocresía o la franca destructividad. Y uno, en verdad, se cura cuando, libre de sentimientos de culpabilidad, deja de exonerar a los auténticos culpables, cuando uno se atreve a ver y sentir por fin lo que éstos hicieron. Alice Miller


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jueves, 12 de noviembre de 2015

Aprender a amar

La salud es la capacidad para amar, para trabajar, para jugar y para usar la propia inteligencia como una herramienta de precisión. Los humanos han nacido para vivir, como si vivir y amar fueran una misma cosa. Para amar hay que aprender a amar y sólo se aprende a hacerlo cuando se es amado. El afecto es una necesidad fundamental. Es la necesidad que nos hace humanos.
De ahí que una persona que no haya sido así humanizada durante los seis primeros años de su vida padezca un proceso de deshumanización que le lleva a comportamientos destructivos, aprendidos en un intento desordenado y equivocado de adaptarse a un mundo también desordenado y provocador de tensiones. De estos desórdenes surgen toda la agresividad y los enfrentamientos violentos, tanto a escala individual como colectiva. Ashley Montagu


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jueves, 17 de septiembre de 2015

¿Sentís que hay algo malo, inadecuado, vergonzoso en vos?

El gran psicólogo del desarrollo Jean Piaget llamó a los niños "extraños cognoscitivos". No piensan como los adultos. 
Los niños son absolutistas. Esta cualidad del pensamiento infantil se manifiesta por una polaridad de "todo o nada". Si no me amas, me odias. No hay términos medios. Si mi padre me abandona, todos los hombres me abandonarán.
Los niños piensan de manera egocéntrica; por ello, personalizan todo.
"Si mi papá no tiene tiempo para atenderme, debe de ser porque no soy bueno, porque hay algo malo en mí."  Los niños interpretan así la mayoría de los abusos que sufren.
El egocentrismo es una condición natural de la infancia, no un• indicio de egoísmo moral. Los niños no son plenamente capaces de considerar el punto de vista de otras personas. JOHN BRADSHAW



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