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lunes, 30 de enero de 2017

Despertar de la consciencia

Cuanto mayor es la duda, mayor es el despertar; cuanto menor es la duda, menor es el despertar. Sin duda, no hay despertar. C. C. Chang,


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jueves, 5 de enero de 2017

No podemos volver. Sólo podemos avanzar.

Regresar al Edén sería como intentar volver al vientre de nuestra madre, a la infancia. Como no podemos retornar al vientre ni a la infancia, debemos crecer. Sólo podemos ir hacia adelante a través del desierto de la vida, abriéndonos paso dolorosamente sobre el suelo reseco y yermo hacia niveles de conciencia cada vez más profundos.
Ésta es una verdad importantísima porque gran parte de la psicopatología humana incluyendo el abuso de drogas, resulta del intento de regresar al Edén. En las reuniones sociales, tendemos a necesitar al menos ese trago que ayuda a disminuir nuestra cohibición, a reducir nuestra timidez. Funciona, ¿verdad? Y si ingerimos la cantidad justa de alcohol o la cantidad justa de marihuana o cocaína o alguna combinación de ambos, durante un par de minutos o unas horas, podemos recuperar en forma temporaria esa perdida sensación de unidad con el universo. Podemos recapturar esa sensación agradablemente cálida y embriagante de volver a ser uno con la naturaleza.
Desde luego, la sensación nunca dura demasiado, y con frecuencia, el precio no vale la pena.
De modo que el mito es cierto. En efecto, no podemos regresar al Edén. Debemos progresar a través del desierto. Pero el viaje es difícil y la conciencia suele ser dolorosa. Por lo tanto, la mayor parte de las personas detiene su viaje tan pronto como puede. Buscan lo que parece un lugar seguro, se esconden en la arena y permanecen allí en vez de adelantar a través del penosodesierto, que está lleno de cactus y espinas y piedras afiladas.Peck Scott


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martes, 18 de octubre de 2016

Los recuerdos traumáticos pueden incluir sentimientos intensos o sobrecogedores, como pánico, rabia, vergüenza, pérdida, culpa y desesperación; creencias y pensamientos conflictivos; sensaciones físicas como dolor; imágenes visuales, sonidos y olores; y también comportamientos como huida, lucha, parálisis o desconexión. Cada
uno de estos aspectos de la memoria traumática puede ocurrir de manera simultánea, sucesiva o separada en diferentes momentos. Normalmente, estas reacciones no son apropiadas para la situación actual o son bastante más intensas de lo que la situación exige. Boon y Steele



Doy testimonio personal que todo se puede transformar, a la distancia mirando en retrospectiva, (cuando estás empantanado no crees que puedas salir!) me parece increíble haber salido de determinados lugares y síntomas, es un trabajo gradual, no creo en las soluciones mágicas, simplemente no existen, .la vida es un proceso, de a poco, sostenidamente se va avanzando hacia lo auténtico. Tampoco creo en una cumbre a la que llegar, sería aburrido y decepcionante pensar en una finalidad o destino pre escrito. Cada persona se abre a su propio proceso, único, y es la misma persona la que puede saber realmente la dirección. No hay perfección, ni lugar cumbre, la vida es proceso continuo.

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viernes, 30 de septiembre de 2016

Mostrarse tal como uno es:

Tiene doble significado: <<ser conforme con el ser>> y <<ser auténtico>>. <<Conforme con el ser>> se dice de alguien que se presenta tal como <en realidad> es, o sea, en su Ser esencial; <<auténtico>> se refiere a alguien que se muestra sin complejo, tal como es (es decir, tal como ha llegado a ser bajo la presión de las condiciones de la existencia), renunciando a presentarse de otro modo, o más de cómo él es. K.G. Durckheim



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miércoles, 27 de julio de 2016

La piel

Insisto, no hay nada más profundo en el ser humano que su piel.Interna y externa. Tal vez dios (si es que existe) necesita una gran membrana que recoja la vida,él podría sentir sin piel?, si no es a través de los seres vivos a través de qué? el vacío tendría sentido , movimiento, creatividad?. sin membrana no hay vida, esa totalidad, ese vacío, no podría existir (darse cuenta de su existencia) sin los instantes de vida experimentada en la superficie de la piel. La membrana es lo primero, es el surgimiento de la vida.Y a partir de ahí surge la experiencia. Experimentar la vida. En los sentidos, La experiencia de límite relaciona un, entre-cosas,(madre-bebé) un espacio vacío que tiene significado a partir de su diferenciación, así los órganos del cuerpo se diferencian, a partir de una única célula!, diferenciación y límite, espacio vacío y contacto,intercambio, relación, interdependencia, el juego de la vida biológica es el juego del contacto y la diferenciación, la expresión de la función emerge allí, da sentido a la vida, la vida tiene sentido y dirección gracias a la diferenciación y al contacto. Hay contacto íntimo, profundo y también superficial. ambas cosas son posibles. Aprendemos a amar siendo amados. Y aprendemos a amar experimentando el amor en la piel.




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viernes, 1 de julio de 2016

Nacer, morir,nacer, morir, nacer....movimiento constante de cambio y transformación

La meditación, el “hacer” meditativo, es el carácter pasivo. Meditación viene de meditari: ser conducido hacia el centro. La actitud que se ajusta al ejercicio de meditación consiste, pues, en dejar que la Gran Ley (movimiento y transformación) obre en uno mismo. Para obedecer conscientemente ese ley de ir y venir, que se pone de manifiesto en la respiración, el hombre ha de dejar todo lo que ha alcanzado, para que pueda hacerse presenten él una renovación, que nace de haber desaparecido lo ya devenido. Para llegar a eso es preciso que en cada respiración abandone la forma caduca del Yo, la entregue a ese fondo universal, perciba la renovación que allí se prepara (esa es la diferencia entre un niño y un adulto , darse cuenta, ser consciente de que se es consciente) y permita que esa renovación conforme con su ser, se manifieste en una forma nueva (los cambios más profundos suelen sorprendernos, son transformaciones cualitativas), forma que, apenas aparezca, deberá enseguida dejar de nuevo. K.G. Durckheim

viernes, 6 de mayo de 2016

No hay atajos

"debemos poseer algo o haber alcanzado algo para poder renunciar a ello conservando sin embargo nuestra capacidad y competencia. El pequeño que no tiene establecidos todavía los límites de su yo, puede tener un contacto más íntimo con la realidad que sus padres,pero es incapaz de sobrevivir sin el cuidado de éstos y es incapaz de comunicar sus pensamientos. El camino que conduce a
la santidad pasa a través de la edad adulta. Aquí no hay atajos rápidos ni sencillos. Los límites del yo deben consolidarse y endurecerse primero. Es preciso que se establezca una identidad para poder trascenderla. Uno debe encontrar su propio yo antes de poder perderlo. La eliminación transitoria de los  Límites del yo que se produce al enamorarnos, al practicar el acto sexual o al consumir ciertas sustancias psicoactivas puede darnos un atisbo del nirvana, pero no el nirvana mismo. Una de
las tesis de este libro es la de que el nirvana, la iluminación duradera o el verdadero desarrollo espiritual pueden alcanzarse sólo en virtud del ejercicio persistente del amor real. M. Scott Peck



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viernes, 22 de abril de 2016

Amar implica trabajo

. Cuando nos extendemos, cuando damos un paso adicional o caminamos un kilómetro de más, lo hacemos en oposición a la inercia de la pereza o en oposición al temor.
Trascender nuestro propio ego o vencer la pereza son formas de trabajo. Cuando superamos el miedo, decimos que hemos tenido valor. El amor es, pues, una forma de trabajo o una forma de valentía dirigida a impulsar nuestro propio desarrollo espiritual o el de otra persona. Podemos trabajar o ejercitar nuestra valentía en direcciones que no sean las que conducen al desarrollo espiritual, motivo por el que no todo trabajo ni todo acto de valor es amor. Pero, como el amor exige trascendernos a nosotros mismos, siempre representa trabajo o valor. Si una acción no es un acto de valentía, tampoco es un acto de amor. No hay excepciones. El objetivo principal del trabajo del amor es la atención. Cuando amamos a alguien le dedicamos nuestra atención; atendemos a su desarrollo.
Cuando nos amamos a nosotros mismos, atendemos a nuestro propio desarrollo.
Cuando prestamos atención a alguien, significa que nos importa. El acto de prestar atención nos exige el esfuerzo de apartar nuestras preocupaciones presentes (según hemos dicho al tratar sobre la disciplina) y de activar nuestra conciencia. La atención es un acto de voluntad, de trabajo contra la inercia de nuestra mente.M. Scott Peck



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viernes, 11 de marzo de 2016

martes, 8 de marzo de 2016

Usted puede liberarse de la responsabilidad de los acontecimientos dolorosos de su niñez y depositarla donde corresponde.

Para ayudarle a liberarse de la responsabilidad, he preparado una lista de muchas de las cosas de las cuales mis clientes se han culpado erróneamente. Para usar la lista de la manera más eficaz, resérvese un tiempo de tranquila intimidad afín de hablar con el niño que lleva dentro. 
Para ayudarse a visualizar lo pequeño y desvalido que era, puede recurrir a una fotografía de su infancia. 
Dígale en voz alta a ese niño: «Tú no eras responsable de.,.»  y termine la oración con cada punto de la siguiente lista que sea válido para su caso.
«TÚ NO ERAS RESPONSABLE DE...:
1. la forma en que te descuidaron o no te hicieron caso. »
2. que te hicieran sentir no querido o indigno de ser querido.»
3. sus burlas crueles o desaprensivas. »
4. los insultos que te dirigían. »
5. la infelicidad de ellos. »
6. sus problemas. »
7. su decisión de ignorar sus propios problemas. »
8. que bebieran. »
9. lo que te hacían cuando estaban bebidos. » 1
10. que te pegaran. »
11. que te agredieran sexualmente.»
Añada cualquier otra experiencia dolorosa y repetitiva de la cual siempre se haya sentido responsable.
La segunda parte de este ejercicio consiste en asignar la responsabilidad a quienes corresponde: a sus padres.
Para visualizar esto con más claridad, limítese a repetir cada uno de los puntos de la lista, pero ahora precedido por las palabras: «Mis padres eran los responsables de ... » y, una vez más, añada cualquier cosa que se relacione con su propia experiencia personal.
Al comienzo es probable que entienda en un nivel intelectual que la culpa no era de usted, pero puede suceder que el niñito que aún lleva dentro siga sintiéndose responsable. Se necesita tiempo para que sus sentimientos armonicen con su nueva visión de sí mismo, y es probable que tenga que repetir este ejercicio. SUSAN FORWARD



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viernes, 11 de diciembre de 2015

No ames si no quieres perder tu vieja identidad

La experiencia del amor verdadero tiene que ver también con los límites del yo, puesto que supone una extensión de los mismos. Los límites de una persona son los límites de su yo. Cuando ampliamos nuestros propios límites por obra del amor, lo hacemos extendiéndolos, por así decirlo, hacia el objeto amado, cuyo desarrollo deseamos promover. Para poder hacerlo,
el objeto en cuestión debe, primero, ser amado por nosotros; en otras palabras, un objeto exterior a nosotros, que está más allá de los límites de nuestro yo debe atraernos y despertar en nosotros el deseo de entregarnos a él y comprometernos con él.
De esta manera, cuanto más nos extendemos, más amamos y menos nítida se hace la distinción entre uno mismo y el mundo, de forma que llegamos a identificarnos con éste. A medida que se atenúan y se debilitan los límites de nuestro yo, experimentamos, cada vez más intensamente, el mismo éxtasis que hemos sentido al desmoronarse parcialmente los límites de nuestro yo y nos «hemos enamorado». Sólo que, en lugar de habernos fundido transitoria e ilusoriamente con un objeto amado, nos fundimos de manera más permanente y real con gran parte del mundo, de manera que puede establecerse una «unión mística» con todo el mundo. La sensación de éxtasis o bienestar que acompaña a esta unión, aunque quizás más suave y menos espectacular que la que acompaña al enamoramiento, es mucho más estable, duradera y satisfactoria.
Ésta es la diferencia que hay entre la experiencia cumbre, tipificada por el enamoramiento, y lo que Abraham Maslow define como la «experiencia de la meseta».En este caso, las alturas no brillan repentinamente para luego perderse;se las alcanza para siempre. M. Scott Peck




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viernes, 4 de diciembre de 2015

Unión y expansión



Es obvio que la actividad sexual y el amor, aunque pueden darse simultáneamente, con frecuencia están disociados porque son fenómenos fundamentalmente separados. En sí mismo, el acto de hacer el amor no es un acto de amor.
Sin embargo, la experiencia del acto sexual y, especialmente, la del orgasmo (incluso en la masturbación) es una experiencia asociada también a un grado mayor o menor de destrucción de los límites del yo, y al éxtasis correspondiente. 
A causa de esta caída de los límites del yo, podemos decir «¡Te quiero!» en el momento del orgasmo incluso a una prostituta por la que unos instantes después (cuando los límites del yo recuperan su lugar) no sintamos ni un ápice de afecto. Esto no quiere decir que el éxtasis del orgasmo no pueda intensificarse si se comparte con una persona amada; en efecto, puede acrecentarse. Pero aunque no se trate de una persona amada, el hundimiento de los límites del yo que se produce con el orgasmo puede ser total; durante un segundo podemos olvidarnos por completo de quiénes somos, perdernos en el tiempo y en el espacio, sentirnos fuera de nosotros mismos, transportados. Podemos fundirnos con el universo. Pero sólo durante un segundo.
He empleado la expresión «unión mística» para designar la prolongada «unidad con el universo» que se experimenta en el verdadero amor, a diferencia de la unidad momentánea propia del orgasmo. El misticismo es esencialmente una creencia según la cual la realidad es unidad. El místico más profundo cree que nuestra percepción usual del universo como una multitud de objetos diferentes —astros, planetas, árboles, pájaros, casas,
nosotros mismos— todos separados entre sí por límites precisos es una percepción falsa, una ilusión. Los hindúes y budistas se sirven de la palabra «Maya» para designar esta percepción falsa general, este mundo de ilusión que erróneamente creemos real. Ellos y otros místicos sostienen que la verdadera realidad sólo puede conocerse experimentando la unidad, lo cual se logra eliminando los límites del yo. Es imposible captar realmente la unidad del universo mientras uno continúe considerándose en cierta manera como un objeto separado y distinto del resto del universo. Por eso, a menudo, los hindúes y los budistas afirman que el niño, antes de desarrollar los límites del yo, conoce la realidad, mientras que los adultos no la conocen. Y hasta sugieren que la senda que conduce a la iluminación o conocimiento de la unidad de la realidad, exige que suframos un proceso de regresión para volver a ser como niños. Ésta puede ser una doctrina peligrosamente tentadora para ciertos adolescentes y jóvenes que no estén preparados para asumir las responsabilidades del adulto, las cuales les parecen abrumadoras y más allá de su alcance. Estas personas pueden pensar «No tengo que pasar por todas esas cosas; puedo tratar de renunciar a ser un adulto y retirarme a la santidad sin asumir las responsabilidades del adulto». Sin embargo, al obrar de acuerdo con esta suposición, lo que se da es la esquizofrenia antes que la santidad. M. Scott Peck



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miércoles, 24 de junio de 2015

Observación sin reaccionar. Meditación y psicoterapia

En la meditación se trata únicamente de la mente y las sensaciones. No es algo que usted tenga que perseguir o algo con lo que tenga que luchar. La respiración continúa mientras trabaja. La naturaleza cuida de los procesos naturales. Todo lo que tenemos que hacer es estar atentos, volviéndonos hacia nuestro interior para observar claramente. Así es la meditación. No Ajahn Chah


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