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martes, 8 de marzo de 2016

Usted puede liberarse de la responsabilidad de los acontecimientos dolorosos de su niñez y depositarla donde corresponde.

Para ayudarle a liberarse de la responsabilidad, he preparado una lista de muchas de las cosas de las cuales mis clientes se han culpado erróneamente. Para usar la lista de la manera más eficaz, resérvese un tiempo de tranquila intimidad afín de hablar con el niño que lleva dentro. 
Para ayudarse a visualizar lo pequeño y desvalido que era, puede recurrir a una fotografía de su infancia. 
Dígale en voz alta a ese niño: «Tú no eras responsable de.,.»  y termine la oración con cada punto de la siguiente lista que sea válido para su caso.
«TÚ NO ERAS RESPONSABLE DE...:
1. la forma en que te descuidaron o no te hicieron caso. »
2. que te hicieran sentir no querido o indigno de ser querido.»
3. sus burlas crueles o desaprensivas. »
4. los insultos que te dirigían. »
5. la infelicidad de ellos. »
6. sus problemas. »
7. su decisión de ignorar sus propios problemas. »
8. que bebieran. »
9. lo que te hacían cuando estaban bebidos. » 1
10. que te pegaran. »
11. que te agredieran sexualmente.»
Añada cualquier otra experiencia dolorosa y repetitiva de la cual siempre se haya sentido responsable.
La segunda parte de este ejercicio consiste en asignar la responsabilidad a quienes corresponde: a sus padres.
Para visualizar esto con más claridad, limítese a repetir cada uno de los puntos de la lista, pero ahora precedido por las palabras: «Mis padres eran los responsables de ... » y, una vez más, añada cualquier cosa que se relacione con su propia experiencia personal.
Al comienzo es probable que entienda en un nivel intelectual que la culpa no era de usted, pero puede suceder que el niñito que aún lleva dentro siga sintiéndose responsable. Se necesita tiempo para que sus sentimientos armonicen con su nueva visión de sí mismo, y es probable que tenga que repetir este ejercicio. SUSAN FORWARD



Facebook: Sebastián Segui (Psicología)


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miércoles, 13 de mayo de 2015

Psicoterapia y Espiritualidad, integración de paradigmas

Las formas defectuosas del Yo (yoes) tiene más bien su origen en los bloqueos y en las represiones sufridas en la primera infancia, que en la propia naturaleza del individuo . El niño protegido, cuidado y con buena salud, manifiesta una confianza, una fe en la vida y un sentimiento de seguridad espontáneas, ¨ originales ¨ . ¨ Original ¨ es decir, preexistente a toda experiencia, por lo tanto, no condicionado por ella.
El niño espera, natural e inconscientemente que el mundo concuerde con sus sentimientos ¨ originales ¨.Y cuando las figuras-claves de su primera infancia no le han decepcionado, su Yo (yoes) crece armoniosamente en su forma justa. Este logro se consigue al no haberse apartado del SER el habitáculo del Yo, permaneciendo así en contacto permanente con El. De ahí se desprende una actitud del hombre, de todo él, con respecto a la vida, lo que permite que al llegar a la juventud, conserve la confianza original en sí mismo, a pesar de las resistencias y los fracasos con los que pueda encontrarse.
Por el contrario, si durante la primera infancia el hombre ha sido agredido en sus sentimientos ¨ originales ¨ de confianza y de seguridad, el niño se aísla, replegándose en sí mismo. Ello supone que se ha roto el nexo con el SER , que su enraizamiento en lo profundo se hace mal. Este enraizamiento es la condición previa para que se forme un Yo bien formado, o sea , esa ¨ forma ¨ de existencia humana que le permite al hombre dar testimonio de su SER esencial, en su vida existencial. Si se ha perdido el nexo con el SER, y el hombre no tiene ya otros recursos que su Yo, la consciencia del sí-mismo no tiene base y, por decirlo de algún modo, se le transmite de segunda mano. Karlfried Graf Durckheim








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