Todas estas enfermedades o adicciones son gritos del cuerpo, que quiere ser escuchado, y que requieren que prestemos atención al padecimiento sufrido en los primeros años. En lugar de escuchar a su cuerpo e intentar comprender sus gritos de socorro, muchas personas huyen y se esconden, por ejemplo, en la adicción. Alice Miller
Las emociones como el miedo o la rabia que se reprimen en la infancia permanecen almacenadas en nuestro cuerpo y pueden provocarle al adulto síntomas más o menos graves. Así estas personas pueden padecer, depresiones, ataques de pánico,o reaccionar con violencia ante sus hijos, pero nunca son conscientes de las verdaderas causas, la desesperación el miedo o la rabia, de estas dolencias. Si fuésemos capaces de reconocer estás causas no enfermaríamos , porque sabríamos que nuestra madre o nuestro padre ya no tiene autoridad sobre nosotros y ya no nos puede pegar. En la mayoría de los casos no conocemos los orígenes de nuestros sufrimientos , porque una completa amnesia oculta el recuerdo de las palizas recibidas, para, en primer lugar, proteger el cerebro del niño. Pero esta amnesia es nefasta porque se convierte en crónica, y nubla nuestra orientación. A pesar que nos protege de los recuerdos, no puede defendernos de los síntomas más graves, como por ejemplo, el miedo, que nos advierten una y otra vez de peligros que ya no existen. Estos peligros eran reales antes, por ejemplo cuando la madre pegaba a la niña de seis meses para enseñarle a ser obediente. Como los demás la niña sobrevive a estos azotes, pero a la edad de 46 años padece quizás problemas de corazón. Alice Miller