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jueves, 3 de septiembre de 2015

Confiar en el miedo.La intuición apoyada en la percepción realista.

¿Puedes imaginarte un animal reaccionando ante el miedo de la manera en que lo hacemos las personas, con desdén y fastidio en vez de atención? Ningún animal salvaje, invadido de repente por el miedo, malgastaría su energía mental en pensar: Probablemente no sea nada. Sin embargo, nos regañamos a nosotros mismos. En lugar de estar agradecidos por disponer de un poderoso recurso interno, por ese cuidado de uno mismo, en vez de acariciar la posibilidad de que nuestra mente en realidad trabaje para nosotros y no sólo nos juegue malas pasadas, nos apresuramos a ridiculizar el impulso. Nosotros en contraste con el resto de las criaturas de la naturaleza, optamos por no analizar, incluso ignorar, los avisos de supervivencia. La energía mental que empleamos en buscar una explicación inocente a todo podría dedicarse de forma más constructiva a evaluar el entorno (datos observables, conductas, incongruencias)para detectar información importante. Gavin de Becker


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martes, 19 de mayo de 2015

La vulnerabilidad es la mejor manera de enfrentar el peligro.

Las personas con heridas emocionales infantiles desconfiamos de lo que sentimos ya que aprendimos a negar nuestras emociones, sensaciones y a nosotros mismos en la infancia. Hay mucha más probabilidad de que los predadores y las personas extremadamente tóxicas busquen a personas con heridas emocionales, así como el lobo intentará cazar a las presas heridas. 
Respetar lo que sentimos siempre, utilizar los sentidos, relacionarnos con los ojos bien abiertos (no implica desconfiar de la gente patológicamente) sino ver de verdad, mirar, escuchar, sentir. Confiar en el miedo. Podemos además en los adolescentes,que es seguramente un momento de exposición y cambio, alentar a confiar en sus emociones, invitarlos a poder decir, NO, con firmeza y seguridad.
A elegir con plena conciencia. Por ejemplo si alguien nos trata mal y eso nos hace sentir incómodos, una manera de no respetarnos, de negarnos a nosotros mismos, es empezar a decirnos bueno no es nada, fue una reacción abrupta!. Es decir la cabeza empieza a imponerse por sobre lo que sentimos. Si aceptamos y unimos lo que sentimos y lo conducimos racionalmente en una comunicación asertiva poniendo límites seguramente puede ocurrir un cambio.
Nosotros como adultos permitimos a nuestros hijos que se expresen así en nuestra casa? Permitimos que nuestros hijos nos digan las cosas que sienten por duras que sean ? Aceptamos la crítica? Nos abrimos a la expresión genuina de nuestras emociones?
La intuición nos conecta con el mundo natural y con nuestra propia naturaleza. Liberados de las ligaduras del juicio, unidos únicamente a la percepción, nos lleva a predicciones que más tarde nos maravillarán. ¨En cierto modo lo sabía ¨, diremos sobre el encuentro casual que predijimos o sobre la inesperada llamada de teléfono de un amigo distante o del improbable cambio de conducta de alguien o sobre la situación violenta que evitamos o, en demasiados casos, de la violencia que elegimos no evitar. Gavin de Becker







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