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martes, 23 de junio de 2015

Repelente contra personas que manipulan y controlan, entre otras más peligrosas.

En situaciones en las que las ofertas de ayuda son apropiadas, como en el caso de un vendedor o una azafata, resulta sencillamente molesto tener que rehusar tres veces seguidas. Sin embargo, cuando un extraño rehúsa oír el no por respuesta, nos está dando una señal importante de supervivencia, igual que con un pretendiente, un amigo, un novio, incluso un marido.
Rehusar oír <<no>> es un aviso de que alguien pretende tener el control o bien se niega a cederlo. Con los desconocidos, incluso con quienes tengan las mejores intenciones, nunca te ablandes en la cuestión del <<no>> ya que sienta precedentes para controlar aún más. Si dejas que alguien te disuada de tu negativa es como si llevaras un letrero que dijera: <<estoy en tus manos>>.La peor respuesta cuando alguien no acepta un <<no>> es dar negativas cada vez más débiles hasta ceder finalmente. Otra respuesta común que sirve al criminal predador es negociar. (aprecio de verdad su ofrecimiento pero primero déjeme intentarlo a solas) Las negociaciones tienen que ver con las posibilidades, y ofrecer acceso a alguien que te hace recelar no es una posibilidad que quieras tener a tu alcance. Animo a la gente a que recuerde que <<no>> es una frase completa.
El proceso criminal de selección de la víctima, que llamo, <<la entrevista>>, es similar a los círculos que forman un tiburón en torno a una posible presa. El delincuente predador de la variedad que sea busca a alguien, un alguien vulnerable que le permita tomar el control, y al igual que el delincuente manda constantemente señales, él también interpreta las señales de los demás. Gavin de Becker




                                         Facebook: Sebastián Segui (Psicología)

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martes, 19 de mayo de 2015

La vulnerabilidad es la mejor manera de enfrentar el peligro.

Las personas con heridas emocionales infantiles desconfiamos de lo que sentimos ya que aprendimos a negar nuestras emociones, sensaciones y a nosotros mismos en la infancia. Hay mucha más probabilidad de que los predadores y las personas extremadamente tóxicas busquen a personas con heridas emocionales, así como el lobo intentará cazar a las presas heridas. 
Respetar lo que sentimos siempre, utilizar los sentidos, relacionarnos con los ojos bien abiertos (no implica desconfiar de la gente patológicamente) sino ver de verdad, mirar, escuchar, sentir. Confiar en el miedo. Podemos además en los adolescentes,que es seguramente un momento de exposición y cambio, alentar a confiar en sus emociones, invitarlos a poder decir, NO, con firmeza y seguridad.
A elegir con plena conciencia. Por ejemplo si alguien nos trata mal y eso nos hace sentir incómodos, una manera de no respetarnos, de negarnos a nosotros mismos, es empezar a decirnos bueno no es nada, fue una reacción abrupta!. Es decir la cabeza empieza a imponerse por sobre lo que sentimos. Si aceptamos y unimos lo que sentimos y lo conducimos racionalmente en una comunicación asertiva poniendo límites seguramente puede ocurrir un cambio.
Nosotros como adultos permitimos a nuestros hijos que se expresen así en nuestra casa? Permitimos que nuestros hijos nos digan las cosas que sienten por duras que sean ? Aceptamos la crítica? Nos abrimos a la expresión genuina de nuestras emociones?
La intuición nos conecta con el mundo natural y con nuestra propia naturaleza. Liberados de las ligaduras del juicio, unidos únicamente a la percepción, nos lleva a predicciones que más tarde nos maravillarán. ¨En cierto modo lo sabía ¨, diremos sobre el encuentro casual que predijimos o sobre la inesperada llamada de teléfono de un amigo distante o del improbable cambio de conducta de alguien o sobre la situación violenta que evitamos o, en demasiados casos, de la violencia que elegimos no evitar. Gavin de Becker







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