Mostrando las entradas con la etiqueta confianza. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta confianza. Mostrar todas las entradas

miércoles, 10 de agosto de 2016

Aprender a no confiar

Los problemas de las familias narcisistas a menudo comienzan cuando el niño intenta afirmarse a si mismo y a realizar peticiones emocionales al sistema parental. El sistema tal vez sea francamente incapaz de cumplir con esas demandas, y tal vez se sienta resentido o amenazado. Como anotamos anteriormente, más que no aprender nunca a confiar, el niño más bien aprende a no confiar, o va perdiendo la confianza poco a poco, .
A medida que Trisha pasaba de la adolescencia a una edad más adulta, sus dificultades para confiar la empujaron a tener muchas relaciones y patrones de comportamiento dañinos. Tenía una abrumadora necesidad de atención y aprobación masculina, pero en cuanto las tenía se asustaba muchísimo, entonces precipitaba el final de la relación. Odiaba y desconfiaba de las mujeres, y no tenía amigas. (El enfoque inicial de su terapia fue su habilidad para lidiar con una terapeuta). Había descubierto una forma placentera de auto-mutilación en su temprana adolescencia (arrancarse el vello facial con pinzas) y, a pesar de las dificultades cosméticas que presentaba, mantuvo el comportamiento hasta convertirse en una compulsión profundamente arraigada. S Donaldson-Pressman, R. Pressman



Facebook: Sebastián Segui (Psicología)


desplegar@hotmail.com







martes, 15 de septiembre de 2015

¿Problemas con la intimidad y la confianza?

Para el niño de una familia narcisista las relaciones íntimas son un problema. Los niños de estas familias han aprendido a no confiar. Por lo tanto, durante el estado adulto, no importa cuánto quieran formar relaciones cercanas y amorosas, siempre tienen dificultad para bajar las barreras a la confianza que ya han erguido hace mucho tiempo.
El sobreviviente del sistema de una familia narcisista tiene dos opciones, ya sea aprende a no confiar o una vez que confía se le enseña a que no confíe más, esto sería lo contrario a lo que sería no aprender a confiar nunca. Cuando son bebés o niños pequeños, muchos sobrevivientes fueron bien alimentados, los mantuvieron en un lugar cálido, se les mimó, se les trató bien. Un niño dependiente, necesitado (como somos todos), es una mínima amenaza para el sistema de los padres: las necesidades son simples y el sistema parental es capaz y además quiere satisfacerlo. Pero a medida que el niño crece y busca diferenciarse de los padres, las necesidades comienzan a ser más complejas. El sistema parental puede ser francamente incapaz de ocuparse de estas necesidades, o puede verse amenazado por éstas y sentirse más y más ofendido. A esta altura la responsabilidad de satisfacer las necesidades comienza a tornarse del hijo hacia el padre y la erosión de la confianza comienza.
Mientras que ciertos comportamientos obvios (emborracharse o avergonzar al niño) van a producir obviamente una crisis de confianza del niño. Adultos que se criaron en familias narcisistas, con frecuencia describen una disfunción que es mucho más encubierta, describiendo a sus padres como “sólo están ahí”.


Facebook: Sebastián Segui (Psicología)



desplegar@hotmail.com



martes, 7 de julio de 2015

El miedo puede ser nuestro aliado

El auténtico miedo es una señal que pretende ser muy breve, un mero sirviente de la intuición.
Pero, aunque pocos se atreverían a negar que el miedo prolongado, sin reacción, es destructivo, son millones quienes prefieren permanecer fieles a él. Tal vez hayan olvidado o nunca hayan aprendido que el miedo no es una emoción como la tristeza o la felicidad, las cuales pueden durar más tiempo.(las experiencias reiteradas de miedo y terror en la infancia dejan como secuela un estado permanente de miedo, tensión, ansiedad, un parloteo mental que intenta anticipar los peligros y obviamente al ser un estado disfuncional no consigue el resultado y nos hace más frágiles sin pretenderlo) (luego creemos que es un estado constante o emoción normal)
No es un estado, como la ansiedad. El verdadero miedo es una señal de supervivencia que suena sólo en presencia del peligro. (las experiencias traumáticas reprimidas nos hacen conectar experiencias actuales que generan miedo con el pasado sin saberlo conscientemente y nos llevan a reacciones que no entendemos) (Recuperar los sentidos y las emociones es el camino hacia la confianza en los propios recursos ) Pese a todo, el miedo injustificado ha asumido un poder sobre nosotros que no mantiene sobre ninguna otra criatura de la Tierra.[…]
(Las personas que vivimos experiencias de miedo reiteradas en épocas tempranas necesitamos liberar esas emociones y los recuerdos asociados para poder encontrar un estado mental de calma y confianza en nuestras emociones como indicadores y sobre todo con la posibilidad de elegir)
El problema no obstante, es que si uno está asustado de todo el mundo a todas horas, no reservamos ninguna señal para los momentos en que el miedo es necesario de verdad.(la falta de confianza en nosotros es la expresión de ese estado) (el miedo suele ser muy incómodo y por eso lo negamos rápidamente o lo racionalizamos, más, los miedos vividos en la infancia, en un momento de extrema vulnerabilidad y riesgo físico-psicológico.
Las preocupaciones son constructivas, mientras que mantenerse en un estado de miedo es destructivo. Además, puede llevar a un estado de pánico, y el pánico en sí mismo normalmente es más peligroso que el resultado que se teme. (salir del circuito del miedo constante lleva tiempo, es en algún aspecto una droga que nos mantiene atados a un sin fin de preocupaciones y ansiedad) Gavin de Becker



Entre () es agregado



  Facebook: Sebastián Segui (Psicología)



desplegar@hotmail.com


martes, 9 de junio de 2015

Acoso

Mensaje: Escucha, soy Bryan, es la última llamada que recibirás de mí.
(Esta frase, aunque los acosadores la usan a menudo, rara vez es cierta)
Es urgente que hable contigo.
La mejor respuesta es: Ninguna respuesta.
Los acosadores son por definición gente que no cede con facilidad, son gente que no desiste. Más exactamente, la gran mayoría de ellos son personas que no desisten cuando la mayoría de nosotros lo haría, pero finalmente si desisten; si las víctimas evitan involucrarse. Normalmente, necesitan haber lanzado sus tentáculos sobre otra persona antes de soltar a su presa actual.
Una axioma de la dinámica del acoso: Los hombres que no desisten escogen mujeres que no saben decir que no.
La mayoría de las victimas reconocen que, aunque querían, inicialmente eran reacias a negarse de forma explícita. A menudo, la amabilidad o delicadeza del rechazo de una mujer se toma como afecto. Gavin de Becker .


Facebook: Sebastián Segui (Psicología)

desplegar@hotmail.com


martes, 19 de mayo de 2015

La vulnerabilidad es la mejor manera de enfrentar el peligro.

Las personas con heridas emocionales infantiles desconfiamos de lo que sentimos ya que aprendimos a negar nuestras emociones, sensaciones y a nosotros mismos en la infancia. Hay mucha más probabilidad de que los predadores y las personas extremadamente tóxicas busquen a personas con heridas emocionales, así como el lobo intentará cazar a las presas heridas. 
Respetar lo que sentimos siempre, utilizar los sentidos, relacionarnos con los ojos bien abiertos (no implica desconfiar de la gente patológicamente) sino ver de verdad, mirar, escuchar, sentir. Confiar en el miedo. Podemos además en los adolescentes,que es seguramente un momento de exposición y cambio, alentar a confiar en sus emociones, invitarlos a poder decir, NO, con firmeza y seguridad.
A elegir con plena conciencia. Por ejemplo si alguien nos trata mal y eso nos hace sentir incómodos, una manera de no respetarnos, de negarnos a nosotros mismos, es empezar a decirnos bueno no es nada, fue una reacción abrupta!. Es decir la cabeza empieza a imponerse por sobre lo que sentimos. Si aceptamos y unimos lo que sentimos y lo conducimos racionalmente en una comunicación asertiva poniendo límites seguramente puede ocurrir un cambio.
Nosotros como adultos permitimos a nuestros hijos que se expresen así en nuestra casa? Permitimos que nuestros hijos nos digan las cosas que sienten por duras que sean ? Aceptamos la crítica? Nos abrimos a la expresión genuina de nuestras emociones?
La intuición nos conecta con el mundo natural y con nuestra propia naturaleza. Liberados de las ligaduras del juicio, unidos únicamente a la percepción, nos lleva a predicciones que más tarde nos maravillarán. ¨En cierto modo lo sabía ¨, diremos sobre el encuentro casual que predijimos o sobre la inesperada llamada de teléfono de un amigo distante o del improbable cambio de conducta de alguien o sobre la situación violenta que evitamos o, en demasiados casos, de la violencia que elegimos no evitar. Gavin de Becker







Facebook: Sebastián Segui (Psicología)

desplegar@hotmail.com