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miércoles, 19 de octubre de 2016

Proceso de psicoterapia

Carl Rogers descubrió en la práctica, cómo puede ayudársele al individuo para vencer el paradigma de la represión. Su descubrimiento consiste en que la defensividad y la resistencia se obvian cuando se le responde al individuo “dentro de su propio marco de referencia”. Esto significa que la respuesta del psicoterapeuta se refiere a algo que siempre está directamente presente en la propia conciencia momentánea del individuo. Rogers encontró que aún si el terapeuta no hiciera más que reflejar la comunicación del cliente; es decir, si el terapeuta muestra claramente que captó y entendió exactamente la comunicación del cliente momento a momento, un proceso profundo de cambio y llevado por sí mismo comenzaba a darse para continuar luego el cliente por su cuenta. Sucede “algo” en el individuo cuando él es entendido de esta manera. Un cambio seguro cobra forma cuando él confronta algo en un momento dado. Algo determinado se libera. Más tarde el cliente agregará algo más, y tendrá algo más que decir; y si nuevamente es entendido y captado, algo aún posterior emerge, lo cual el sujeto ni siquiera había pensado alguna vez decir (o no era capaz de pensar) ni en esa precisa forma, secuencia, y expresiones en que se dio en una sesión de terapia. Gendlin



La imagen significa que el paciente es la cabeza (cometa) del proceso terapéutico, y el terapeuta es la cola (cometa), es decir sigue y acompaña el proceso del paciente. La dirección es desconocida va emergiendo de momento a momento en la experiencia interna del paciente.

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miércoles, 28 de septiembre de 2016

Sentirnos invisibles

Entonces -dije a Glenn-, tú estabas bien siempre que no te vieran ni te oyeran. ¿Cómo te sentías siendo invisible?» Su expresión se volvió dolorosa al recordar:
Desde muy temprano, el mensaje que recibió Glenn fue que, para sus padres, su existencia era más bien una molestia que una bendición. Su invisibilidad emocional se vio reforzada por el hecho de que era lo que con más seguridad lo protegía de los frecuentes actos de violencia del padre. He aquí uno de sus recuerdos: cada vez que yo hablaba, mi padre me humillaba. Si me atrevía a levantarle la voz, me pegaba. No me llevó mucho tiempo aprender a no irritarlo. Si llegaba a oponerme a mi madre, ella empezaba a lloriquear como un bebé, y después él se enfurecía y le pegaba a alguien con el cinto. Entonces yo me sentía doblemente mal por el lío que había causado. Así aprendí a pasar todo el tiempo posible fuera de casa. SUSAN FORWARD


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miércoles, 10 de agosto de 2016

Aprender a no confiar

Los problemas de las familias narcisistas a menudo comienzan cuando el niño intenta afirmarse a si mismo y a realizar peticiones emocionales al sistema parental. El sistema tal vez sea francamente incapaz de cumplir con esas demandas, y tal vez se sienta resentido o amenazado. Como anotamos anteriormente, más que no aprender nunca a confiar, el niño más bien aprende a no confiar, o va perdiendo la confianza poco a poco, .
A medida que Trisha pasaba de la adolescencia a una edad más adulta, sus dificultades para confiar la empujaron a tener muchas relaciones y patrones de comportamiento dañinos. Tenía una abrumadora necesidad de atención y aprobación masculina, pero en cuanto las tenía se asustaba muchísimo, entonces precipitaba el final de la relación. Odiaba y desconfiaba de las mujeres, y no tenía amigas. (El enfoque inicial de su terapia fue su habilidad para lidiar con una terapeuta). Había descubierto una forma placentera de auto-mutilación en su temprana adolescencia (arrancarse el vello facial con pinzas) y, a pesar de las dificultades cosméticas que presentaba, mantuvo el comportamiento hasta convertirse en una compulsión profundamente arraigada. S Donaldson-Pressman, R. Pressman



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martes, 3 de mayo de 2016

Los padres tendemos a dejar de mostrar afecto cuando empieza la adolescencia

 "Se acaban los abrazos y las caricias con los jóvenes. El afecto es una parte indispensable en las relaciones y la confianza entre nosotros y nuestros jóvenes. Los hábitos culturales y los temores que no nos permiten ser afectuosos con los adolescentes crean una soledad e inseguridad que puede ser agobiadora. Si no puede ser afectuoso con los miembros de su propia familia o con sus amigos, a un adolescente que está hambriento de cercanía, el camino que le queda posiblemente sea el de las relaciones sexuales, el abuso de alcohol o la violencia. Y, como ya lo sabemos tan bien, en estos días las relaciones sexuales vienen envueltas en mucha confusión, peligros y desesperación. Pagamos un alto precio por el hábito de negarle a nuestros adolescentes el cariño, los besos, los abrazos y el juego que les dábamos cuando eran niños. De hecho, perdemos contacto con ellos y ellos pierden la evidencia concreta de que todavía los amamos” Patty Wipfler
Agregaría que dar afecto, caricias y abrazos no es intromisión en la intimidad de la otra persona,no se trata de dar afecto cuando yo tengo necesidades de afecto únicamente, sino también de estar disponible y abierto a las necesidades de afecto de nuestros hijos adolescentes, respetando sus formas y tiempos, el verdadero afecto implica respetar los límites y las necesidades del otro.




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jueves, 29 de octubre de 2015

La negación sostiene el problema

La negación adquiere proporciones gigantescas para cada uno de los que viven en la casa de un alcohólico. El alcoholismo es como un dinosaurio en el cuarto de estar. Para el que viene de fuera resulta imposible no verlo, pero a los que viven en la casa, la desesperación causada por la impotencia de liberarse de aquella bestia los obliga a regir que ésta no existe. Esa
es la única manera, de convivir que tienen en casas así, las mentiras, exactas y secretos son como el aire que se respira, y eso crea en los hijos un tremendo caos emocional.
El primer recuerdo que tengo es de cuando mi padre volvía del trabajo y se encaminaba directamente al aparador de las bebidas. Era su ritual de cada noche. Después de haberse bebido unas copas, venía a cenar con un vaso en la mano, y jamás dejaba que se le vaciara.
Pero sólo después de la cena se ponía a beber en serio. Todos teníamos que estar muy calladitos para no molestarle. ¡Por Dios! Lo que quiero decir es que uno hubiera dicho que estaba haciendo algo realmente importante, pero el muy hijo de puta sólo estaba emborrachándose.
Recuerdo que muchísimas noches, entre mi hermana, mi madre y yo teníamos que llevarlo a rastras a la cama. A mí me tocaba quitarle los zapatos y los calcetines. Lo más infame de todo es que nadie en la familia habló jamás de lo que estábamos haciendo. Quiero decir que lo hacíamos
noche tras noche. Hasta que me hice un poco mayor, creía sinceramente que llevar a papá a la cama era una actividad familiar normal, algo que se hacía en todas las familias.
Glenn aprendió desde muy pronto que el hecho de que su padre bebiera era un Gran Secreto.
Aunque la madre le decía que no hablara con nadie del «problema de papá», la vergüenza por sí sola habría bastado para que el niño no abriera la boca. Hacia el mundo exterior, la familia ponía cara de «todo va bien».
La necesidad de vérselas con su enemigo común los unía.
El secreto se convirtió en el aglutinante que mantenía cohesionada aquella familia torturada.SUSAN FORWARD



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jueves, 10 de septiembre de 2015

Prevención de la violencia

¿Queremos trabajar previniendo la violencia? (no creo en la genética del mal, si creo en la interacción entre genética y ambiente)
La conducta ofensiva, la principal fuente de destrucción humana, es el
resultado de la violencia padecida en la infancia y del sufrimiento y dolor
experimentados por esa situación . .. otrora el niño herido e impotente se convierte en el adulto ofensor. Es necesario comprender que cuando un pequeño es objeto de cualquier tipo de abuso, en realidad se lo está
preparando para que sea un ser ofensivo. El psiquiatra Bruno Bettelheim acuñó una expresión para este proceso: "identificación con el ofensor". La violencia física, sexual o emocional es tan aterrorizante, que el niño pierde su identidad cuando sufre un abuso. Para sobrevivir al dolor..el pequeño se identifica con el ofensor. JOHN BRADSHAW


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viernes, 31 de julio de 2015

Auto observación

Ruido. A usted le agrada el sonido de los pájaros pero no el de los automóviles. Le tiene miedo a la gente y a los ruidos y por lo tanto le gusta vivir sólo en al bosque. Libérese del ruido y cuide al bebé. El "bebé" es su práctica. No Ajahn Chah





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viernes, 24 de julio de 2015

El ciclo de aprendizaje a no confiar funciona algo así para los niños de familias narcisistas:

Estoy dolido. No hay nadie ahí afuera que me cuide realmente. Cada vez que me permito tener sentimientos, salgo herido. No quiero sentir. No sentiré. No tengo sentimientos. Si no puedo sentir, no estoy. No estoy, pero puedo observar y adaptarme. Puedo perderme, y ser el que tenga que ser para sobrevivir. Entonces podré tener una relación. Tengo una relación, pero no puedo confiar en ella (tal vez me hiera), y no puedo confiar en mi (no estoy). Así que no puedo dejar que se acerque demasiado; tal vez descubra que no estoy. Para protegerme, entonces, a pesar de ansiarlo desesperadamente, no puedo tener una relación amistosa e íntima. Así que saboteo la relación. Pierdo mi relación. Esto es doloroso (y el ciclo se repite). Stephanie Donaldson-Pressman, Robert M. Pressman



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