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miércoles, 5 de octubre de 2016

Adolescencia

“Dejemos que decida qué es lo que quiere hacer con el tiempo que compartimos. Los problemas y las preocupaciones no deben tener cabida durante estas ocasiones. Es una oportunidad para generar confianza, no pleitos”
“es posible que un adolescente aproveche estas ocasiones especiales para mostrarnos sentimientos más profundos o dolorosos. Puede surgir una situación en la que hacemos el mejor intento y nuestro hijo parece estar molesto. Nuestra atención aumenta la sensación en nuestro hijo de que las cosas no están completamente bien (sensación que viene del pasado). Necesitamos estar preparados para escuchar y expresar cariño cuando nuestro adolescente se molesta durante un tiempo que se suponía sería especial” P WIPFLER




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lunes, 19 de septiembre de 2016

Rebeldía reactiva

La conducta rebelde, expresada como negativismo, pataletas, mal talante y confrontación con el adulto, es la expresión visible —la punta del iceberg— de un quiebre pasajero del equilibrio emocional de un niño o un adolescente. Este desequilibrio emocional suele ser provocado por la irrupción de emociones negativas —miedo. rabia— que invaden al niño y se exteriorizan, es decir, se transforman en conductas, cuando no son adecuadamente neutralizadas mediante la reflexión, el autocontrol. el confortamiento afectivo, etc. Cuando las causas que provocan este quiebre de la armonía emocional son permanentes, ineludibles, implacables v crónicas, las emociones negativas ceden paso a sentimientos negativos —ira, encono, odio, frustración, desprecio— duraderos en el tiempo. Se expresan en comportamientos permanentes, estilos conductuales que hemos denominado rebeldía reactiva v son clasificados como trastornos de conducta. Céspedes Amanda



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jueves, 18 de agosto de 2016

Escuchar a los adolescentes

Cuando nuestro adolescente empiece a hablar, probablemente el tema que elija no es algo que consideremos importante. Eso se debe a que primero escogen un tema con el cual ellos se sienten en confianza para hablar. Normalmente estamos esperando oír sobre algo crucial en sus vidas. Por ejemplo, porqué se sacó un dos en matemáticas, o porqué se sintió tan mal cuando no pudimos comprarle las zapatillas de tal marca. Pero lo que nuestro adolescente puede hablar con confianza es sobre el estilo de camisa que piensa comprar o si sería buena idea usar trenzas. Tengamos paciencia. Si escuchamos con atención, poco a poco nuestro hijo irá hablando sobre cosas que son más importantes en su vida. Con la atención que le demos a los temas que él escoja, se irá ganando su confianza y entre más tiempo le escuche con interés y aprobación, más confianza sentirá. Con el paso de los días y las semanas, si seguimos complacidos con nuestro hijo, la confianza irá creciendo. Cuando sienta que puede confiar en nosotros lo suficiente, una conversación sobre los grupos musicales puede convertirse en una sobre los apodos de la escuela y cómo le han herido con ellos; cuando haya más confianza, el acompañar a su hija en el baño mientras que se hace un peinado puede llevar a un buen llanto con nosotros por sentirse fea. P WIPFLER,



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miércoles, 13 de julio de 2016

Adolescentes

“Nuestra tarea es la de animarlos a estar orgullosos de sus esfuerzos y la de insistir en correcciones de curso pero sólo cuando sea absolutamente necesario. Un aliado mantiene buena comunicación y se mantiene fiel y disponible para dar una mano. Un aliado se mantiene alerta para detectar situaciones que podrían convertirse en dificultades. Pero un aliado sólo entra en acción cuando se le pide o existe un peligro obvio”
“Para invitar a nuestro hijo a que nos tenga confianza, es necesario estar atentos, tener un cierto grado de disponibilidad. Para los padres que no están tan ocupados, esto significa pasar tiempo con ellos. Para los padres que sí están muy ocupados significa el compromiso de no estar ocupados durante un determinado tiempo tan a menudo como les sea posible. Este tiempo con nuestro adolescente puede ser viendo el programa de televisión que a él le gusta, o acostarse a leer en el cuarto de su hija mientras ella hace su tarea. Puede significar el estar con nuestra hija en el baño para ver cómo hace su peinado o cómo se pone maquillaje o mostrar interés por el nuevo CD de nuestro hijo” Patty Wipfler



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miércoles, 15 de junio de 2016

Nuestros hijos adolescentes muchas veces descargan la bronca con las personas que tienen más confianza, con quién otro sino?

“Cuando la situación nos da indicios de que nuestro hijo adolescente empieza a mostrar sus sentimientos, lo mejor es quedarse al lado suyo. La idea no es hablar demasiado, excepto para decirle cuánto sentimos que las cosas no vayan como él las quiere. No es bueno tratar de ignorar el dolor. Un proceso natural ha entrado en acción. Nuestro hijo está expulsando los sentimientos que lo perturban de tal manera que le han destruido la confianza y el buen juicio”
“la mayoría de ellos sienten que sus padres son parte del problema, no parte de la solución. Si nuestro hijo siente la suficiente confianza para desahogar los sentimientos que lo agobian, es muy probable que seamos atacados como causante de ellos. Esto es una de las ironías de ser padres. Cuando hemos logrado formar una fuerte conexión con nuestro hijo, este se siente seguro para contarnos las veces en que ha sido herido, y en su opinión, somos culpables de esas heridas. No esperemos que lo que dice tenga sentido. Para poder echar fuera su dolor, necesita hablar, llorar y rabiar. Para lograrlo necesitará a su lado alguien a quien culpar. Si no lo tomamos de manera personal y seguimos escuchando con cariño, es probable que nuestro hijo herido empezará a llorar, a rabiar o a temblar hasta deshacer la tensión” P.WIPFLER,



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martes, 7 de junio de 2016

No abdicar como padres de los adolescentes. Presencia amorosa sin asfixia...

“Nuestra relación con los adolescentes es importante. Es cierto que han crecido, son más independientes y los años en los que necesitaban nuestra atención inmediata ya pasaron. Necesitan encontrar su propia manera de conducir sus vidas. Nosotros queremos hacer todo lo que está en nuestras manos para ayudarlos pero cuando nuestra oferta de ayuda no es aceptada, es fácil que nos sintamos rechazados y entonces tendemos a alejarnos por completo o a tratar de forzar a nuestros hijos a que sigan nuestro consejo. Y a propósito, consejos no son lo que nuestros adolescentes necesitan de nosotros. Lo que nuestros adolescentes quieren es que seamos sus aliados” P Wipfler



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miércoles, 1 de junio de 2016

Adolescentes, encontrando su propia manera

“Las vidas de nuestros adolescentes les pertenecen a ellos. Su trabajo es el de desarrollar un juicio razonable, tomar la iniciativa para mejorar sus vidas y aprender las habilidades para alcanzar una vida independiente. Nuestro trabajo es sentirnos orgullosos de ellos, no importan cuantas dificultades tengan, y apoyarlos en su esfuerzo por alcanzar sus metas. Nuestro papel parece más apropiado si logramos convertirnos en las personas a quienes ellos pueden recurrir cuando sus vidas están llenas de emociones, de confusión o dificultades. No podemos exigirles que hagan las cosas como las haríamos nosotros, pero podemos estar a su lado cuando luchan por encontrar sus propias soluciones. No podemos protegerlos de todas las dificultades, pero podemos escucharles cuando vienen a casa asustados y derrotados” P Wipfler




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martes, 24 de mayo de 2016

Que suerte que muchos adolescentes no fueron lo suficientemente dañados para utilizar todavía sus propios recursos naturales de sanación! Podremos los adultos abrirnos nuevamente al proceso natural?

“Una buena oportunidad para reír, llorar, enojarse, temblar o sudar las emociones, permite sacar de su mochila los sentimientos y ayuda a restaurar el buen juicio. Para darle a un adolescente esta oportunidad, alguien tiene que escucharlo permitiéndole manifestar estos sentimientos sin avergonzarlo, juzgarlo, culparlo ni interrumpirlo. Este proceso que la gente joven utiliza para volver a pensar bien ha sido mal entendido en casi todas las culturas y generaciones. Se le ha tomado como “debilidad de carácter”, “dramatización”, “falta de control”. En realidad, una persona que está llorando, rabiando o riendo está haciendo uso de una habilidad natural para deshacerse de sentimientos perturbadores por medio del desahogo” Patty Wipfler



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viernes, 20 de mayo de 2016

El trabajo con los adolescentes, reencontrando lo auténtico

“si en medio de un ataque de emociones nuestro hijo pide que nos vayamos, tenemos que complacerlo hasta cierto punto. Podemos alejarnos pero sin salir de su cuarto, o decirle que lo dejaremos solo durante dos minutos y luego regresaremos para ver cómo está. Pero lo que importa es encontrar la manera de mantenerse a su lado por lo que dure el episodio. O, ¿cómo podrá nuestro hijo deshacerse de lo que le molesta si no hay alguien a quien contarle? De modo que cuando escuchemos... “¡Andate! ¡No te quiero aquí!” tendremos que mantener el equilibrio entre alejarnos un poco para mostrar que le escuchamos y mantenernos lo suficientemente cerca para que los sentimientos puedan seguir saliendo en forma de lágrimas y reproches. Una vez que ha llorado y rabiado, nuestro hijo sentirá un descanso porque ya no tiene que cargar con tanto y estará en mejores condiciones de registrar nuestro amor y nuestra ayuda" Patty Wipfler

Podemos ejercitar la presencia amorosa, sin parlotear tanto, sin sermonear, escucha atenta, liberándonos de las imágenes mentales que impiden ver al otro. Ver al otro y escuchar con interés.





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miércoles, 18 de mayo de 2016

Estamos disponibles?

“Pueden transcurrir días o semanas antes de que nuestro hijo adolescente pueda hablar sobre lo que piensa. También puede ocurrir que él perciba como oportuno un tiempo que nosotros no estimamos como el más conveniente. Abrir el corazón como fruto de la confianza no es algo que se pueda programar para que suceda en un momento determinado. Nos toca estar atentos y registrar cuándo nuestro hijo tiene pensamientos en orden y se encuentra listo para hablar. En ese momento tendremos que estar dispuestos a dejar cualquier cosa que estemos haciendo y cambiar planes.” Patty Wipfler


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miércoles, 11 de mayo de 2016

Acompañar a los adolescentes.

“Podemos promover la confianza, registrar las ocasiones en que nuestro hijo se siente seguro para hablar con nosotros. Este es uno de los grandes cambios en comparación con la manera en que las cosas ocurren cuando son pequeños. Antes, cualquier momento durante el día servía para conectarse bien. Al llegar a la adolescencia, esto tiene que cambiar. Ahora lo que ellos necesitan son momentos más informales y más intensos para conectarse”
“Una madre notó que a veces cuando ella y su hija estaban juntas en el auto, la hija podía hablar y hasta llorar sobre lo difícil que eran las cosas en la escuela. Una vez que esto pasó, a la madre se le había ocurrido dirigirse hacia un parque en vez de ir directamente a casa. Este desvío le tiempo para que la hija siguiera hablando y llorando en un lugar en el que podía hacerlo: el auto. Estando allí, la atención de la madre no estaba tan fija que podría intimidarla. También funcionaba bien para la madre porque al estar ocupada manejando no podía tratar de “resolverle” los problemas a su hija. Simplemente la escuchaba y le dejaba desahogar los sentimientos que la molestaban. Desde entonces, cada vez que la hija empezaba a hablar cuando iban en el auto, la madre se aseguraba que el viaje durara más de lo normal” Patty Wipfler

jueves, 5 de mayo de 2016

Adolescencia=transformación=mucho trabajo interno de los adultos sobre sus asuntos inconclusos y resistencias.

“Es mejor dejarles que ellos decidan qué es lo que quieren conversar con nosotros –si es que quieren-. Aún así, si estamos con nuestro hijo adolescente y tenemos urgencia por hacerle preguntas, es hora de ir a que alguien nos escuche hablar sobre nuestras preocupaciones y angustias. Una vez que hemos podido comunicar nuestros sentimientos que nos perturban estaremos en mejores condiciones de escuchar con atención” Patty Wipfler



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