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miércoles, 5 de octubre de 2016

Adolescencia

“Dejemos que decida qué es lo que quiere hacer con el tiempo que compartimos. Los problemas y las preocupaciones no deben tener cabida durante estas ocasiones. Es una oportunidad para generar confianza, no pleitos”
“es posible que un adolescente aproveche estas ocasiones especiales para mostrarnos sentimientos más profundos o dolorosos. Puede surgir una situación en la que hacemos el mejor intento y nuestro hijo parece estar molesto. Nuestra atención aumenta la sensación en nuestro hijo de que las cosas no están completamente bien (sensación que viene del pasado). Necesitamos estar preparados para escuchar y expresar cariño cuando nuestro adolescente se molesta durante un tiempo que se suponía sería especial” P WIPFLER




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miércoles, 13 de julio de 2016

Adolescentes

“Nuestra tarea es la de animarlos a estar orgullosos de sus esfuerzos y la de insistir en correcciones de curso pero sólo cuando sea absolutamente necesario. Un aliado mantiene buena comunicación y se mantiene fiel y disponible para dar una mano. Un aliado se mantiene alerta para detectar situaciones que podrían convertirse en dificultades. Pero un aliado sólo entra en acción cuando se le pide o existe un peligro obvio”
“Para invitar a nuestro hijo a que nos tenga confianza, es necesario estar atentos, tener un cierto grado de disponibilidad. Para los padres que no están tan ocupados, esto significa pasar tiempo con ellos. Para los padres que sí están muy ocupados significa el compromiso de no estar ocupados durante un determinado tiempo tan a menudo como les sea posible. Este tiempo con nuestro adolescente puede ser viendo el programa de televisión que a él le gusta, o acostarse a leer en el cuarto de su hija mientras ella hace su tarea. Puede significar el estar con nuestra hija en el baño para ver cómo hace su peinado o cómo se pone maquillaje o mostrar interés por el nuevo CD de nuestro hijo” Patty Wipfler



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miércoles, 15 de junio de 2016

Nuestros hijos adolescentes muchas veces descargan la bronca con las personas que tienen más confianza, con quién otro sino?

“Cuando la situación nos da indicios de que nuestro hijo adolescente empieza a mostrar sus sentimientos, lo mejor es quedarse al lado suyo. La idea no es hablar demasiado, excepto para decirle cuánto sentimos que las cosas no vayan como él las quiere. No es bueno tratar de ignorar el dolor. Un proceso natural ha entrado en acción. Nuestro hijo está expulsando los sentimientos que lo perturban de tal manera que le han destruido la confianza y el buen juicio”
“la mayoría de ellos sienten que sus padres son parte del problema, no parte de la solución. Si nuestro hijo siente la suficiente confianza para desahogar los sentimientos que lo agobian, es muy probable que seamos atacados como causante de ellos. Esto es una de las ironías de ser padres. Cuando hemos logrado formar una fuerte conexión con nuestro hijo, este se siente seguro para contarnos las veces en que ha sido herido, y en su opinión, somos culpables de esas heridas. No esperemos que lo que dice tenga sentido. Para poder echar fuera su dolor, necesita hablar, llorar y rabiar. Para lograrlo necesitará a su lado alguien a quien culpar. Si no lo tomamos de manera personal y seguimos escuchando con cariño, es probable que nuestro hijo herido empezará a llorar, a rabiar o a temblar hasta deshacer la tensión” P.WIPFLER,



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martes, 24 de mayo de 2016

Que suerte que muchos adolescentes no fueron lo suficientemente dañados para utilizar todavía sus propios recursos naturales de sanación! Podremos los adultos abrirnos nuevamente al proceso natural?

“Una buena oportunidad para reír, llorar, enojarse, temblar o sudar las emociones, permite sacar de su mochila los sentimientos y ayuda a restaurar el buen juicio. Para darle a un adolescente esta oportunidad, alguien tiene que escucharlo permitiéndole manifestar estos sentimientos sin avergonzarlo, juzgarlo, culparlo ni interrumpirlo. Este proceso que la gente joven utiliza para volver a pensar bien ha sido mal entendido en casi todas las culturas y generaciones. Se le ha tomado como “debilidad de carácter”, “dramatización”, “falta de control”. En realidad, una persona que está llorando, rabiando o riendo está haciendo uso de una habilidad natural para deshacerse de sentimientos perturbadores por medio del desahogo” Patty Wipfler



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miércoles, 11 de mayo de 2016

Acompañar a los adolescentes.

“Podemos promover la confianza, registrar las ocasiones en que nuestro hijo se siente seguro para hablar con nosotros. Este es uno de los grandes cambios en comparación con la manera en que las cosas ocurren cuando son pequeños. Antes, cualquier momento durante el día servía para conectarse bien. Al llegar a la adolescencia, esto tiene que cambiar. Ahora lo que ellos necesitan son momentos más informales y más intensos para conectarse”
“Una madre notó que a veces cuando ella y su hija estaban juntas en el auto, la hija podía hablar y hasta llorar sobre lo difícil que eran las cosas en la escuela. Una vez que esto pasó, a la madre se le había ocurrido dirigirse hacia un parque en vez de ir directamente a casa. Este desvío le tiempo para que la hija siguiera hablando y llorando en un lugar en el que podía hacerlo: el auto. Estando allí, la atención de la madre no estaba tan fija que podría intimidarla. También funcionaba bien para la madre porque al estar ocupada manejando no podía tratar de “resolverle” los problemas a su hija. Simplemente la escuchaba y le dejaba desahogar los sentimientos que la molestaban. Desde entonces, cada vez que la hija empezaba a hablar cuando iban en el auto, la madre se aseguraba que el viaje durara más de lo normal” Patty Wipfler

jueves, 5 de mayo de 2016

Adolescencia=transformación=mucho trabajo interno de los adultos sobre sus asuntos inconclusos y resistencias.

“Es mejor dejarles que ellos decidan qué es lo que quieren conversar con nosotros –si es que quieren-. Aún así, si estamos con nuestro hijo adolescente y tenemos urgencia por hacerle preguntas, es hora de ir a que alguien nos escuche hablar sobre nuestras preocupaciones y angustias. Una vez que hemos podido comunicar nuestros sentimientos que nos perturban estaremos en mejores condiciones de escuchar con atención” Patty Wipfler



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viernes, 29 de abril de 2016

Adolescentes: la búsqueda de su propia voz.

“Dejémosle que sea él quien dirija la conversación. 
No lo interrumpamos con nuestras propias preocupaciones y molestias. Ahora le toca hablar a él. Está tratando de resolver situaciones que le preocupan o interesan. No es necesario que le demos soluciones. Vivimos con la ansiedad de que puedan resolver rápido y eficazmente sus problemas. Pero hay procesos que son penosos y llevan tiempo. Esto difícilmente sucede si les damos consejos. Lo que él necesita es la seguridad de que lo amamos y estamos orgullosos porque sabemos que él encontrará soluciones inteligentes. Esta actitud de respeto hacia él es mucho más útil que cualquier consejo que queramos darle” Patty Wipfer




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martes, 5 de abril de 2016

Revelar la verdad, las adolescentes se rebelan

La pubertad enfrenta al adolescente, muchas veces en forma totalmente inesperada, con la intensidad de sus verdaderos sentimientos que, durante el periodo de lactancia, había logrado mantener a distancia. Al producirse el inicio biológico del crecimiento, estos sentimientos (rabia, ira, rebeldía, enamoramiento, deseos sexuales, entusiasmo, alegría, encantamiento, duelo) quieren ser vividos plenamente, cosa que supondría en muchos casos un peligro para el equilibrio psíquico de los padres. […] No cabe duda de que nuestra sociedad sólo podría ofrecer un hospital psiquiátrico al Hamlet de Shakespeare o al Werther de Goethe, y el Karl Moor de Schiller correría tal vez idéntico peligro. De ahí que el drogadicto intente adaptarse a la sociedad combatiendo sus verdaderos sentimientos; pero, como no puede vivir del todo sin ellos ante la acometida de la pubertad, tratará de recuperarlos con ayuda de la droga, cosa que –siquiera al comienzo- parece conseguir. Pero la actitud de la sociedad, representada por los padres e internalizada tiempo atrás por el adolescente, habrá de prevalecer finalmente: vivir sentimientos fuertes e intensos lleva a ser despreciado, al aislamiento, a la expulsión y al peligro de muerte, es decir, a la autodestrucción. Alice Miller



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viernes, 12 de febrero de 2016

A pesar de su apariencia exterior,muchas personas continúan siendo psicológicamente los hijos de sus padres

, viviendo según los valores que ellos les inculcaron, motivados sobre todo por la aprobación o la desaprobación de los padres (aun cuando éstos hayan muerto hace mucho tiempo), sin atreverse nunca a tomar el destino en sus propias manos.


Aunque los grandes saltos se dan comúnmente durante la adolescencia, pueden darse a cualquier edad. Un empresario de cincuenta y dos años, deprimido después de sufrir un ataque cardíaco, considera retrospectivamente su vida de frenética ambición, consagrada sólo a ganar cada vez más dinero y a ascender cada vez más en la jerarquía de su empresa y comprueba que su vida carece de sentido. Después de largas reflexiones, se da cuenta de que ha actuado siempre condicionado
por obtener la aprobación de una madre dominante que constantemente lo criticaba; se había matado trabajando para poder mostrarle a ella sus méritos. Arriesgándose a la desaprobación de su madre, por primera vez en su vida y desafiando la ira de su mujer y de sus hijos, acostumbrados a un
gran nivel de vida, el hombre se traslada al campo y abre un pequeño taller donde repara muebles antiguos. Estos cambios importantes, estos saltos hacia la independencia y la autodeterminación son enormemente dolorosos a cualquier edad, requieren un enorme valor y suelen ser el resultado de la psicoterapia. A causa de los riesgos que entrañan, estos saltos a menudo requieren un tratamiento de psicoterapia, no porque la terapia disminuya los riesgos, sino porque le proporciona apoyo y valentía al individuo.M. Scott Peck


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martes, 2 de junio de 2015

Estos adolescentes !!!.

A veces, en los hogares de los adolescentes indisciplinados, el problema no reside en la ausencia de alguna clase de disciplina por parte de los padres. Normalmente estos niños son castigados con frecuencia durante toda la infancia: son abofeteados, víctimas de puñetazos y puntapiés, son golpeados por sus padres por cualquier pequeña infracción. Semejante disciplina no tiene sentido porque es una disciplina indisciplinada.
Una de las razones por las que carece de sentido es que los propios padres son indisciplinados y, por lo tanto, sirven como modelos de indisciplina a sus hijos. Son los padres que dicen «Sigue mis instrucciones, no mi ejemplo».
A menudo se emborrachan en presencia de los hijos y se pelean ante ellos sin dignidad, racionalidad ni contención. A veces su aspecto es descuidado y sucio.
Con frecuencia hacen promesas que luego no cumplen. Su propia vida es a menudo confusa y caótica, tanto que sus intentos por ordenar la vida de sus hijos no parecen a éstos muy razonables. Si el padre pega regularmente a la madre, ¿qué sentido tiene para un chico que su madre le pegue porque él ha pegado a su hermanita? ¿Tiene algún sentido decirle que debe aprender a controlar sus impulsos? Dado que cuando somos pequeños no poseemos la capacidad de comparación, nuestros padres son figuras semejantes a dioses a nuestros ojos infantiles. Cuando los padres hacen las cosas de una forma determinada, el niño cree que ésa es la manera de hacerlas, la manera en que ellos deberían hacerlas. Si un niño ve que sus padres se conducen día tras día de manera disciplinada, contenida y digna, y muestran la capacidad de ordenar su propia vida, el hijo llegará a sentir en las más profundas fibras de su ser que así es como hay que vivir. Si un hijo ve que sus padres viven sin freno día tras día, llegará a creer hasta en las fibras más profundas de su ser que ésa es la manera en que hay que vivir. M. Scott Peck


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