Mostrando las entradas con la etiqueta como afecta el trauma en la vida adulta. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta como afecta el trauma en la vida adulta. Mostrar todas las entradas

viernes, 11 de noviembre de 2016

Podemos cambiar

En la búsqueda de superar los traumas, no podemos cambiar en lo absoluto nuestro pasado, ni anular los daños que nos hicieron en nuestra infancia. Sin embargo, nosotros sí podemos cambiar, “repararnos", recuperar nuestra identidad perdida. Y podemos hacerlo en la medida que podamos observar más de cerca el saber almacenado en nuestro cuerpo sobre lo ocurrido en el pasado y aproximarlo a nuestra conciencia. Esta vía es, sin duda, incómoda, pero es la única que nos ofrece la posibilidad de abandonar por fin la cárcel invisible, y sin embargo tan cruel, de la infancia, y dejar de ser víctimas inconscientes del pasado para convertirnos en seres responsables que conozcan su historia y vivan con ella. La mayoría de la gente hace justo lo contrario. No quieren saber nada de su propia historia, y, por consiguiente, tampoco saben que, en el fondo, se hayan constantemente determinados por ella, porque siguen viviendo en una situación infantil no resuelta y reprimida. No saben que temen y evitan peligros que en algún momento fueron reales, pero dejaron de existir hace tiempo. Son personas que actúan impulsadas tanto por recuerdos inconscientes como por sentimientos y necesidades reprimidas que, a menudo y mientras permanezcan inconscientes e inexplicadas, determinarán de forma pervertida casi todo lo que hagan o dejen de hacer. S Donaldson-Pressman, R M. Pressman



Facebook: Sebastián Segui (Psicología)


desplegar@hotmail.com


Para más información dejo el enlace:



miércoles, 3 de agosto de 2016

Liberar las emociones reprimidas paulatinamente

Permitiendo que mi cuerpo hiciera lo que él necesitaba hacer sin detener el temblor mientras rastreaba las sensaciones del interior de mi cuerpo, fui capaz de permitir y contener las emociones extremas de supervivencia de rabia y terror sin resultar abrumado. 
Debe comprenderse que la contención no es represión; más bien es construir un vehículo más grande y más resiliente para dar cabida a esas emociones difíciles. Peter Levine



Facebook: Sebastián Segui (Psicología)


desplegar@hotmail.com







martes, 27 de octubre de 2015

Me siento malo, inadecuado, manchado

A medida que se socava su autoestima, la dependencia de un niño crece, y con ella su necesidad de creer que sus padres están ahí para protegerlo y ocuparse dé el.
La única manera de que el niño encuentre un sentido en los agravios emocionales o en el maltrato físico es que asuma la responsabilidad por el comportamiento de un padre o madre así.
Por más que sus padres puedan haberlo agraviado, el hijo sigue teniendo la necesidad de deificarlos. Incluso si uno entiende, en cierto nivel, que sus padres hicieron mal en pegarle, puede seguir creyendo que el maltrato se justificaba. Entender intelectualmente la situación no basta para convencernos emocionalmente de que no éramos responsables.
1. «Yo soy malo y mis padres son buenos.»
2. «Yo soy débil y mis padres son fuertes.»
Éstas son creencias poderosas, capaces de sobrevivir largo tiempo a nuestra dependencia física de nuestros padres. Son creencias que mantienen viva la fe y le permiten a uno evitar el enfrentamiento con la dolorosa verdad: que, en realidad, nuestras deidades parentales nos traicionaron cuando más vulnerables éramos.SUSAN FORWARD


Facebook: Sebastián Segui (Psicología)


desplegar@hotmail.com






martes, 29 de septiembre de 2015

Hacerse daño a uno mismo, desde lo más grosero y evidente a lo más sutil.

Reproducir en nosotros mismos los abusos sufridos en el pasado se denomina "representación interior". Nos castigamos a nosotros mismos en la forma en que nos reprimían en la infancia. Conozca a un hombre que se castiga a sí mismo siempre que comete un error. Se hace reproches tales como: "Idiota, cómo puedes ser tan torpe". En varias ocasiones lo he visto golpearse en la cara con el puño (su madre lo golpeaba en el rostro con el puño, cuando él era niño). 
La emoción que no se liberó en el pasado a menudo se vuelve contra uno. 'Por ejemplo, a Joe nunca le permitieron expresar su ira cuando era niño. Sentía mucha rabia contra su madre porque ésta nunca le permitía hacer nada solo. Cuando empezaba a hacer algo, llegaba ella y le decía alguna frase como: "Mamá necesita ayudar a su pequeño perezoso", o "Lo estás haciendo bien, pero mamá te ayudará". Joe relató que, aun siendo adulto, ella hacía cosas por él. Joe aprendió a ser obediente y desde pequeño supo que expresar la ira era pecado. De este modo, encauzo hacia su interior toda la rabia que generaba. El resultado fue que se sentía deprimido, apático, Inepto e Incapaz de realizar las metas de su Vida.
La energía emocional que no fluye hacia el ex tenor puede causar graves problemas físicos incluyendo desórdenes intestinales, dolores de cabeza, dolor de espalda y de cuello, severa tensión muscular, artritis, asma, ataques cardíacos y cáncer. Ser propenso a los accidentes es otra forma de
representación interior. Uno se inflige castigo a sí mismo mediante los
accidentes. JOHN BRADSHAW

4

Facebook: Sebastián Segui (Psicología)



desplegar@hotmail.com