Mostrando las entradas con la etiqueta psicología del amor. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta psicología del amor. Mostrar todas las entradas

miércoles, 22 de marzo de 2017

Aprender a escuchar

Tenemos que aprender a escuchar y a soportar el dolor de otras personas. Eso forma parte de volvernos más conscientes. Y cuanto más conscientes nos volvamos, mejor percibiremos los juegos que juegan las otras personas, sus pecados y manipulaciones, pero también seremos más conscientes de sus cargas y sus penas. A medida que crecemos espiritualmente, podemos cargar con más y más dolor de otras personas, y luego ocurre una cosa asombrosa. Cuanto más dolor esté usted dispuesto a asumir, más felicidad comenzará a experimentar. Y ésta es una verdadera buena noticia y lo que, en última instancia, hace que el viaje valga la pena. Peck Scott




Facebook: Sebastián Segui (Psicología)


desplegar@hotmail.com


Para más información dejo el enlace:





miércoles, 1 de marzo de 2017

En defensa de los niños.

Gran cantidad de personas sufren el problema que he denominado el “perdón fácil”. Llegan a la primera sesión con el terapeuta y afirman: “Bueno, sé que no tuve la mas maravillosa de las infancias, pero mis padres hicieron lo que pudieron y los he perdonado”. Pero a medida que el terapeuta los va conociendo, descubre que no han perdonado a sus padres en absoluto. Simplemente se han convencido de ello.
Con esta clase de personas, la primera parte de la terapia consiste en enjuiciar a sus padres. Es una tarea abrumadora. Requiere alegatos para la fiscalía y alegatos para la defensa, y luego
apelaciones y contra-apelaciones hasta que por fin se pronuncia un veredicto. Debido a que este proceso demanda tanto trabajo, la mayoría de las personas opta por el perdón fácil. Pero no es
hasta que se pronuncia un veredicto de culpabilidad (“No, mis padres no hicieron todo lo que pudieron; podrían haber hecho más; cometieron ciertos agravios contra mí”) cuando la tarea del perdón real puede comenzar.
No se puede perdonar a alguien por un crimen que no cometió. Sólo después de un veredicto de culpabilidad puede haber perdón. Peck Scott
(Más allá de las palabras condimentadas del autor podríamos pensar en que hasta que no cuestionamos los modelos aprendidos, no los ponemos en una mesa de revisión crítica, no nos despojamos de sus mentiras,(por ejemplo te pegaba para educarte o enderezarte o abusaba de vos ya que vos me buscabas o provocabas) no podremos crear otros modelos nuevos más ajustados a la nueva realidad. Y sobre todo no podremos diferenciar el amor de lo que no es amor. Nos maltrataremos en nombre del "amor". Es una batalla interna más que externa.Juicio significaría crítica y cuestionamiento de los modelos internos que van a estar toda la vida con nosotros estemos donde estemos. El mayor de los modelos destructivos es ver amor en una conducta que no tiene amor. ) (la crítica o juicio es a las conductas, no a las personas, las personas pueden cambiar, siempre y cuando estén dispuestas!!! para eso hay que hacerse responsable.)


Facebook: Sebastián Segui (Psicología)


desplegar@hotmail.com


Para más información dejo el enlace:



martes, 25 de octubre de 2016

Buen trato primero

Los adultos tenemos un enorme miedo a perder autoridad, a que los chicos "se suban por el chorro" "les demos la mano y nos agarren el codo". La mayoría piensa que ser acogedor es mostrar el lado débil, confunde al niño y favorece su mala conducta. Ignoran que los adultos serenos, acogedores y respetuosos tienen un poderoso dominio sobre los niños: una autoridad sustentada en el respeto y el cariño a toda prueba. El verdadero dominio no es el poder de la fuerza y el control coercitivo, sino el poder de una autoridad legítimamente ganada. Y en la educación para la vida, la autoridad de un adulto sobre un niño se construye con respeto, cariño y presencia acogedora.
En los adultos está demasiado arraigada la desconfianza, un atávico temor a la mala intención. Actuamos con los niños aplicando el principio de la mala fe. Céspedes Amanda



Facebook: Sebastián Segui (Psicología)


desplegar@hotmail.com


Para más información dejo el enlace:



jueves, 29 de septiembre de 2016

Dificultades para establecer vínculos

Es especialmente difícil confiar en otras personas si se ha sufrido abusos repetidos o se ha sido abandonado o traicionado en la infancia. La desconfianza hace que sea muy dificultoso hacer amigos y ser capaz de distinguir entre las buenas y las malas intenciones de los demás. Algunas partes parecen no confiar en nadie, mientras que otras pueden ser tan vulnerables y estar tan necesitadas que no prestan atención a las pistas para determinar si se puede confiar en alguien o no. A algunas partes les gusta
estar cerca de otros o sienten una necesidad desesperada de estar en cercanía y de ser cuidadas, mientras que otras temen la proximidad o son misántropas. Algunas partes tienen miedo de entablar relaciones, mientras que otras lo tienen de ser rechazadas o criticadas. Este hecho sienta naturalmente las bases de los principales conflictos internos y relacionales.[..]
Las personas que padecen un trauma crónico pierden la confianza en que puedan suceder acontecimientos positivos y en que los demás puedan ser buenas personas de las que puedan fiarse. Se sienten desalentadas y suelen creer que el futuro será tan negativo como el pasado, o que no vivirán lo suficiente para lograr un buen futuro. Boon y Steele
(por esta razón el vínculo terapéutico de confianza-respeto-cariño, es esencial para la recuperación del sistema de empatía que regula los otros sistemas, límbico y tallo cerebral)


Facebook: Sebastián Segui (Psicología)


desplegar@hotmail.com







miércoles, 13 de julio de 2016

Falta de Disponibilidad Parental.

La falta de disponibilidad parental se refiere a la disponibilidad emocional – la habilidad de tener conversaciones acerca de sentimientos. Muchos sobrevivientes dirán no haber tenido nunca conversaciones profundas con sus padres. Que los padres “hacían cosas” por ellos (como transportarlos, darles cosas o comprárselas), pero si realmente querían o necesitaban hablar de sus sentimientos, la conversación rápidamente se convertiría en una sesión de consejos (haz esto, haz lo otro), una pelea (tú debiste haber hecho esto o lo otro), o negación (tú no te sientes deprimido, estás hambriento y cansado; las cosas estarán mejor mañana). Los padres estaban siempre “demasiado ocupados” para hablar. Y, por supuesto, los niños podían constatar como los padres estaban ocupados, haciendo cosas por los niños, o la familia o el trabajo. Por lo que si los niños se sentían resentidos, era porque eran egoístas, estaban equivocados o de mal humor. Stephanie Donaldson-Pressman, Robert M. Pressman



Facebook: Sebastián Segui (Psicología)


desplegar@hotmail.com






jueves, 2 de junio de 2016

Qué es amor?

Por ejemplo, un joven tímido me decía: “Mi madre me quería tanto que no me dejó ir en el autobús escolar hasta el último año de instituto, y aun entonces tuve que decirle que me dejara ir solo. Comprendo que tuviera miedo de que yo sufriera un accidente por lo que ella misma me acompañaba al colegio y me recogía todos los días, a pesar de lo engorroso que le resultaba. Me quería muchísimo”.
Para tratar la timidez de este individuo fue necesario, lo mismo que enmuchos otros casos, hacerle comprender que su madre podría haber estado motivada por algo que no era amor, y que lo que parece amor con frecuencia no lo es. Mi experiencia me ha permitido acumular diversos ejemplos de actos de amor aparentes y de otros cuyo aspecto en nada los identifica con este sentimiento. Uno de los principales rasgos que distinguen estas dos categorías es la finalidad que pretende, consciente o inconsciente, el que profesa o no profesa amor.
En segundo lugar, el amor es un proceso extrañamente circular, pues el desarrollo del propio ser es un proceso evolutivo. Cuando uno ha extendido sus propios límites ha alcanzado un mayor desarrollo de su estado de ser, de manera que el acto de amar es un acto se evolución, aun cuando la finalidad del mismo sea el progreso de otra persona. Evolucionamos consecuencia de nuestra tendencia a la evolución.
A medida que avancemos en nuestro examen de la naturaleza del amor creo que llegará a ser evidente que el amor hacia uno mismo y el amor hacia los demás no sólo van asociados sino que, en última instancia no se pueden distinguir. M. Scott Peck



Facebook: Sebastián Segui (Psicología)


desplegar@hotmail.com