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lunes, 9 de noviembre de 2015

Abrazar lo que sentimos

A mí me extrañaría que un terapeuta me prometiese que iba a conseguir liberarme de sentimientos como la rabia, la ira o el odio después de la terapia (posiblemente gracias al perdón). ¿Qué clase de persona soy si no puedo reaccionar con rabia o ira ante la injusticia, la insolencia, la maldad o ante un cretino arrogante? ¿No estaría mutilando mi capacidad de sentir? Si la terapia me ayuda, durante el resto de mi vida podré tener acceso a todos mis sentimientos, pero también seré capaz de acceder de manera consciente a mi historia y comprender así la intensidad de mis reacciones. Esto permitiría que esta intensidad se redujese relativamente rápido, sin dejar las graves cicatrices en mi cuerpo que en general produce la represión de las emociones que conservamos de modo inconsciente.
En terapia puedo aprender a comprender mis sentimientos, a no condenarlos, a observarlos como mis amigos o protectores, en lugar de temerlos como a un enemigo contra el que tenemos que luchar. […]
No son nuestros sentimientos los que constituyen un peligro para nosotros o para nuestro entorno, sino la separación existente entre nosotros y nuestros sentimientos producidos por el miedo que éstos nos generan. Alice Miller





Facebook: Sebastián Segui (Psicología)


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jueves, 25 de junio de 2015

Experimentar el dolor directamente

Sin embargo, la vida cobra su sentido precisamente en este proceso de afrontar y resolver problemas. Los problemas constituyen la frontera entre el éxito y el fracaso. Los problemas fomentan nuestro valor y nuestra sabiduría; más aún, crean nuestro valor y nuestra sabiduría. Sólo a causa de los problemas maduramos mental y espiritualmente, Cuando deseamos estimular el desarrollo y la madurez del espíritu humano, lanzamos un desafío a la capacidad del hombre para resolver problemas […] Aprendemos gracias al sufrimiento que supone afrontar y resolver problemas. […] .De aquí que las personas juiciosas, lejos de temer los problemas, los afronten de buen grado y acepten el sufrimiento que comportan.
Así pues, debemos inculcar en nosotros y en nuestros hijos los medios para alcanzar la salud mental y espiritual. Quiero decir que debemos enseñarnos a nosotros mismos y a nuestros hijos la necesidad del sufrimiento y el valor que éste implica, la necesidad de afrontar directamente los problemas y de experimentar el dolor que nos acarrean. M. Scott Peck




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miércoles, 13 de mayo de 2015

Sentir la rabia

Parece que ahora usted se atreve a ser consciente de la existencia de esos miedos que tenia almacenados en su cuerpo, porque ahora, por primera vez se puede permitir experimentarlos.
Cuando era niño sobrevivió a la pesadilla, sin ser capaz de nombrarla. Ahora , como adulto, tiene la oportunidad de superarla, experimentando la rabia e indignándose por la crueldad sufrida. Está bien que se comporte así, pues todo cuanto sentimos en forma consciente y somos capaces de articular con palabras no necesitará expresarse a través de síntomas físicos. Alice Miller







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