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jueves, 25 de junio de 2015

Experimentar el dolor directamente

Sin embargo, la vida cobra su sentido precisamente en este proceso de afrontar y resolver problemas. Los problemas constituyen la frontera entre el éxito y el fracaso. Los problemas fomentan nuestro valor y nuestra sabiduría; más aún, crean nuestro valor y nuestra sabiduría. Sólo a causa de los problemas maduramos mental y espiritualmente, Cuando deseamos estimular el desarrollo y la madurez del espíritu humano, lanzamos un desafío a la capacidad del hombre para resolver problemas […] Aprendemos gracias al sufrimiento que supone afrontar y resolver problemas. […] .De aquí que las personas juiciosas, lejos de temer los problemas, los afronten de buen grado y acepten el sufrimiento que comportan.
Así pues, debemos inculcar en nosotros y en nuestros hijos los medios para alcanzar la salud mental y espiritual. Quiero decir que debemos enseñarnos a nosotros mismos y a nuestros hijos la necesidad del sufrimiento y el valor que éste implica, la necesidad de afrontar directamente los problemas y de experimentar el dolor que nos acarrean. M. Scott Peck




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miércoles, 6 de mayo de 2015

La personalidad es un único yo?

La personalidad es un conjunto de partes o yoes que se formaron a medida que nos desarrollamos en nuestra temprana infancia, son recursos valiosos siempre que los aceptemos y no se apoderen  del mando de la totalidad de la persona, ninguna parte, de manera excluyente, sino más bien que exista movimiento y alternancia consciente. La auto observación permite conocer esas distintas partes, amarlas, sí, amarlas, ya que nos permitieron sobrevivir en un momento de mucha vulnerabilidad, y saber en que momento es apropiada o no su acción en el mundo en nuestra vida actual.Tienen gran sabiduría, es nuestra sabiduría práctica, son un recurso disponible siempre que aprendamos a relacionarnos con cada una. Suelen ser muy fuertes e insistentes si tienen reprimida emociones fuertes, no nos olvidemos que son respuestas defensivas frente a el dolor, y se hacen más armónicas al liberarlas de la carga represiva. Cada parte de nosotros se formó en respuesta a un contexto y personas que nos criaron, las partes vinculadas a heridas emocionales profundas suelen causarnos problemas en nuestra vida adulta si no las reconocemos y las escuchamos, hay un gran aprendizaje que lleva toda una vida en amar cada parte, reconocerlas, aceptarlas, abrazarlas y permitir que digan la verdad sin restricciones, sin castigos, sin maltrato. Con aceptación y ternura. Podemos ser adultos amorosos que caminan junto a las pequeñas partes, las escuchamos, les prestamos atención, a sus distintas necesidades y deseos,  calmamos con suavidad y paciencia, les damos espacio para que expresen con libertad. Cuando llora una parte, no le decimos, cállate no me molestes, haríamos eso con un bebé? por el contrario la abrazamos y la calmamos escuchando su necesidad.






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lunes, 27 de abril de 2015

Reprimir las emociones

En mi infancia tuve que aprender a reprimir mis reacciones espontáneas a las afrentas reacciones como la rabia, la ira, el dolor y el miedo por temor a un castigo. Más tarde, en mi etapa escolar, me sentía incluso orgullosa de mi capacidad de autocontrol y de mi contención. Creía que esta capacidad era una virtud, y esperaba verla también en mi primer hijo. Sólo cuando pude liberarme de esta actitud me fue posible entender el sufrimiento de un niño al que se le prohíbe reaccionar de manera adecuada a las heridas y experimentar su forma de relacionarse con sus emociones en un entorno favorable, para que más adelante, en su vida, en vez de temer sus sentimientos encuentre en ellos una orientación.
Por desgracia, a mucha gente le ha ocurrido lo mismo que a mí. De pequeños no se les permitió mostrar sus emociones, por lo que no las vivieron y más tarde las anhelaron. En las terapias algunos han conseguido encontrar sus emociones reprimidas y vivirlas, con lo que éstas se han transformado en sentimientos conscientes que la persona puede entender desde su propia historia, y ya no necesita temer. Sin embargo, otros han rechazado este camino porque no han podido o no han querido confiar a nadie sus trágicas experiencias. Alice Miller




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lunes, 20 de abril de 2015

Proceso de sanación del trauma infantil

No basta con cortar la represión (ni siquiera con la ayuda de la hipnosis, que tan a menudo desdeña arbitrariamente las barreras de la defensa) para liberarse de las más tempranas estrategias de supervivencia y abrir el camino de la confianza al niño que en su día fue engañado. Tampoco las medidas educativas y los buenos consejos bastan para animar al niño que se esconde en el adulto para valerse por sí solo. No mientras el cuerpo siga a solas con su conocimiento. Sólo el descubrimiento de la verdad y de la consecuencia lógica de las estrategias infantiles posibilita la liberación de éstas y de las repeticiones casi automáticas en el futuro. Y esto sólo puede suceder con la seguridad de un acompañamiento íntegro.
El proceso curativo necesita tanto la confrontación con la infancia traumática como el descubrimiento de los numerosos mecanismos de defensa que se tienen que levantar para proteger al niño del dolor insoportable. Y el adulto puede lograr ambas cosas. Alice Miller




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jueves, 16 de abril de 2015

Anorexia, vínculo con la madre


¨Me da la impresión de que tengo que regular y limitar mi vida para que mi madre no alucine, para que ella esté bien y para que yo, al fin, deje de existir. ¿Qué sería eso sino una anorexia anímica? Adelgazar psíquicamente hasta que no quede nada de ti misma, para que tu madre se calme y no tenga miedo¨
Los actuales investigadores del cerebro saben desde hace unos cuantos años que la carencia de un lazo apropiado y seguro con la madre desde los primeros meses de vida hasta los tres años deja huellas decisivas en el cerebro y ocasiona serios trastornos. Alice Miller



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lunes, 13 de abril de 2015

El perdón hacia los padres

Una mujer muy inteligente me escribió que no quería emitir juicios generales sobre sus padres, sino ver las cosas una a una, ya que, aunque de pequeña le pegaron y la sometieron a abusos sexuales, también vivió buenos momentos junto a ellos. Su terapeuta le aseguró que debía ponderar los momentos buenos y los malos, y entender como adulta que los padres perfectos no existen y que todos, por fuerza, cometen errores. Pero no se trataba de eso. Se trataba de que esta mujer, ahora adulta, desarrollara una empatía hacia esa niña cuyo sufrimiento nadie vio, porque fue utilizada para los intereses de sus padres, intereses que gracias a su gran talento pudo satisfacer a la perfección. No obstante, si ha llegado a sentir este sufrimiento y es capaz de acompañar a la niña que lleva dentro, no debería tratar de compensar los momentos buenos con los malos, porque con ello volvería a desempeñar el rol de la niña que quería satisfacer los deseos de sus padres: quererlos, perdonarlos, recordar los buenos momentos, etcétera. La niña intentó satisfacerlos sin cesar, con la esperanza de entender las contradicciones de los mensajes y los actos de sus padres, a los que estaba expuesta. Pero este «trabajo» interior no hizo sino aumentar su confusión: era imposible que la niña comprendiera que su madre se había parapetado en un búnker interior para protegerse de sus propios sentimientos y que por eso vivía ajena a las necesidades de su hija. Y si la persona adulta entiende esto, no debería perpetuar los desesperados esfuerzos de la niña ni intentar obligarse a valorar objetivamente los hechos, oponiendo lo bueno a lo malo, sino actuar según sus propios sentimientos, que al igual que todo lo emocional son siempre subjetivos: ¿qué me atormentó durante mi infancia? ¿Qué es lo que no me permitieron sentir?
No se trata de emitir un juicio global sobre los padres, sino de encontrar la perspectiva del niño que sufre y no habla, y de romper un vínculo que yo llamo destructivo.
El camino hacia la madurez no pasa por la tolerancia a las crueldades sufridas, sino por el reconocimiento de la propia verdad y por el aumento de la empatia hacia el niño maltratado. Pasa por darse cuenta de cómo los malos tratos han entorpecido la vida entera del adulto, de cómo se desaprovecharon muchas oportunidades y de cuánta de esa desgracia se ha transmitido sin querer a la siguiente generación. Alice Miller


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lunes, 6 de abril de 2015

La verdad familiar

Los reproches de los hijos no matan a los padres, sino que, en el mejor de los casos, los enfrenta con su propia historia. Es posible que una confrontación así motive a los padres para que se comuniquen con sus hijos en un nivel más profundo del que hasta ahora les había sido posible. Alice Miller


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miércoles, 25 de marzo de 2015

La psicoterapia no es garantía de sanación

Nadie puede aconsejarte ni ayudarte, nadie.
Sólo existe un único camino:
penetrar en tu interior. Rilke



La psicoterapia también puede transformarse en una píldora contra la neurosis, puede producir dependencia y negación de los sentimientos más dolorosos. Por eso procesos de terapia de muchos años no garantizan un cambio cualitativo. Ir a terapia no garantiza que trabajemos los temas.... es algo que tiene que sustentarse en un fuerte deseo de sanar. Hay que desear sanar. En todo caso podría pensar en que la labor terapéutica es acompañar el proceso, no obstaculizarlo. También hay que decir que los temas más duros nos conectan con nuestras propias heridas desde el lado del terapeuta. Si no pasa nada internamente tampoco en el proceso pasará nada. El espacio de terapia es un encuentro, una relación en la cual lo mejor que podemos hacer es desde nuestra propia imperfección, acompañar, permitir que se despliegue el proceso, siempre como un espejo en dos direcciones, nos mueve , nos sensibiliza, y nos permite vernos de frente si no lo evitamos. SI nos animamos y nos abrimos a nuestras heridas más profundas permitimos la apertura del otro que consulta. Creo en que hay una sabiduría interna que nos guía,los terapeutas acompañamos esa sabiduría de quien consulta, en un espacio cuidado y de respeto, un vez que dejamos de interferir y reprimir algo se abre, se ordena y sana a sí mismo. Una de las razones por las que no avanza un proceso de terapia es que el terapeuta se transforma en un obstáculo frente al trabajo de determinados temas o no reconoce sus errores, intentando salvar una imagen ideal, que poco puede ayudar para trabajar las heridas de quien consulta. En los momentos en los que una terapia llega a una meseta sería bueno o bien que el terapeuta lo mencione o bien que el consultante, si no hay cambios o todo sigue igual, lo mejor es dejar ese espacio y buscar otro nuevo si es necesario.
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jueves, 19 de marzo de 2015

Aprendemos a amar siendo amado

¨Los niños están, por naturaleza, predispuestos al amor y al afecto. 
Sin embargo,el niño primero debe ser amado para después ser capaz de amar. 
Aprende a amar siendo amado. De todas las necesidades netamente humanas, 
la necesidad de amar es la más básica. Es la necesidad que nos hace humanos. 
Ningún niño tiene la habilidad de amar en un sentido maduro, altruista. Más bien, él ama a su manera, de acuerdo con su edad. El crecimiento saludable del niño depende de que alguien lo ame y lo acepte incondicionalmente. Cuando esta necesidad infantil es satisfecha, su energía de amar queda liberada, de modo que él puede amar a otros. Cuando un niño no se ama a sí mismo, su sentido de individualidad queda bloqueado. Por ser tan dependiente, predomina su egocentrismo,y su verdadero
yo nunca emerge realmente. Si no llega a ser amado incondicionalmente, el niño 
sufre la más profunda de todas las privaciones. Al recuperar y proteger a su niño herido interno, usted le brinda la aceptación positiva e incondicional que anhela. Esto le permitirá a él reconocer y amar a otros tal como son.¨ John Bradshaw


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