Mostrando las entradas con la etiqueta maltrato infantil. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta maltrato infantil. Mostrar todas las entradas

jueves, 1 de diciembre de 2016

Lo hacemos por tu propio bien y buen desarrollo...

Los adultos miran con escepticismo y temor las consecuencias que podría tener reemplazar los métodos correctivos y "disciplinadores" por uno que parece fomentar la pérdida de la autoridad. Nada más lejos de la realidad: las estrategias de comunicación afectiva son el recurso más infalible para ganar autoridad ante niños y adolescentes. Los adultos (padres, maestros, abuelos) que las practican crecen ante los ojos del niño, quien los mira con admiración v valora sus consejos. Es tan profunda la huella que esta estrategia deja sobre el corazón infantil que décadas más tarde, ese niño, convertido en adulto, practicará esta hermosa técnica con sus hijos, demostrando así el valor transgeneracional de sus bondades. Céspedes Amanda



Facebook: Sebastián Segui (Psicología)


desplegar@hotmail.com


Para más información dejo el enlace:






lunes, 21 de septiembre de 2015

El niño maltratado por sus padres aprende lo que es la violencia a través del comportamiento de éstos.

Es una verdad indiscutible que cualquier maestra de educación infantil podría confirmar si mirase libremente a su alrededor: el niño que sufre maltrato en el hogar pega a los más débiles en la guardería y en casa. Allí se le castigará por pegar al hermano pequeño y entonces dejará de comprender cómo funciona el mundo. Al fin y al cabo, ¿no es eso lo que ha aprendido de sus padres? Así, muy pronto surge un desconcierto que evolucionará en trastorno y el niño comenzará a recibir terapia. Pero nadie se atreve a buscar las raíces de este trastorno a pesar de que no sería tan difícil encontrarlas. 
Ni siquiera los terapeutas más capacitados pueden neutralizar esta soledad, pues, deseosos de proteger a los padres, retrasan de forma indefinida integrar las heridas de los primeros años en sus reflexiones. Y si bien este tema no debería nunca surgir con el niño, que, atemorizado, esperaría de inmediato el castigo de sus padres, el terapeuta sí debería trabajar con los padres y explicarles por qué abordar esta cuestión en una conversación podría resultar liberador para ellos y parta el niño.
Seguramente no todos los padres aceptarán esta sugerencia por mucho que el terapeuta la recomiende. Algunos puede que se burlen de la idea y piensen que el terapeuta es un ingenuo que no sabe lo astutos que son los niños y de cómo, con toda seguridad, se aprovecharán de la buena voluntad de los padres. Uno no debería sorprenderse ante tales reacciones, porque la mayoría de los padres ve a sus propios padres en sus hijos y tienen miedo de reconocer un error, pues antaño cualquier error por su parte habría tenido como consecuencia duros castigos. Así se aferran desesperadamente a la máscara de la perfección y no permiten que nadie les dé lecciones.
Pero a mí me gusta pensar que no todos los padres son así de orgullosos y sabelotodo. Creo que, a pesar de este miedo, habría muchos padres que renunciarían con gusto a este juego de poder, pues hace mucho tiempo que querrían haber ayudado a sus hijos pero hasta ahora no sabían cómo porque temían hablarles con franqueza. Probablemente, estos padres se decidirán con mayor facilidad a mantener una conversación sincera con sus hijos sobre el «secreto» y, a través de las reacciones del niño, ellos mismos podrán descubrir los efectos positivos de revelar la verdad. Además podrán constatar entonces lo inútiles que resultan los valores predicados desde el pedestal de la autoridad porque los dota de credibilidad Evidentemente, el niño necesita tal autoridad para orientarse en el mundo. Un niño a quien se le dice la verdad y se le educa a no tolerar la mentira y la brutalidad se desarrollará libremente, como una planta cuyas raíces no serán devoradas por los gusanos (por las mentiras). Alice Miller




Facebook: Sebastián Segui (Psicología)



desplegar@hotmail.com




jueves, 2 de julio de 2015

Prevención de la violencia

Una cosa que sí predice la criminalidad es la violencia en la infancia de uno. Un estudio arrojó que el 100 por ciento de criminales violentos había sido maltratado de niño, bien con violencia, con abandono o con humillación. Gavin de Becker
Todos los seres humanos tenemos una genética y características potenciales de violencia y demás conductas destructivas (Psicopatía), frente a los argumentos de por qué dos hermanos criados en ambientes extremadamente hostiles, uno crece haciendo el bien a la comunidad mientras que el otro se transforma en un criminal, ( tenemos que decir que nunca es igual lo que se brinda a dos seres humanos distintos, siempre es particular y específico) me queda un único argumento basado en la probabilidad, si pongo un bebé en una jaula con un león hambriento existe la posibilidad de que el león no se coma al niño?, sí existe , es baja probabilidad pero existe. Así en vez de analizar todas las variables que entran en juego para que un niño sea resiliente en el futuro o un criminal violento, no sería mejor trabajar para que no se lo exponga a la probabilidad y genética aleatoria? (si es que podemos hablar de aleatoriedad )
Además también se comprobó que aunque la genética nos empuje hacia una dirección podemos modificar la misma con la experiencia y el aprendizaje. ¿Qué tal si apostamos como grupo a minimizar los daños en la infancia y a prevenir de verdad la violencia social?



  Facebook: Sebastián Segui (Psicología)


desplegar@hotmail.com


viernes, 22 de mayo de 2015

¿Cómo alguien puede llegar a sentir que una paliza no justifica irse de aquel lugar?.

Ser víctima de malos tratos físicos y verte forzado a no oponer resistencia es una forma de abuso particularmente perjudicial, ya que elimina la reacción instintiva de proteger la propia identidad de los recursos de la víctima. Para aniquilar ese instinto natural y primario, una persona primero debe acabar por creer que no es merecedora de ninguna protección. Ser golpeado por un ¨ser querido¨ crea un conflicto entre dos instintos que no tendrían por qué enfrentarse: el instinto a permanecer en un entorno seguro (la familia) y el instinto a huir de un entorno peligroso.
Como en un balancín de opciones (sube y baja), el instinto a permanecer (quedarse en el caso de un adulto, en el caso de un niño idealizar a los padres, creer que es malo, feo, tonto) prevalece anta la ausencia de opciones concretas en el otro lado. Que este balancín desequilibrado se levante del suelo requiere más energía de la que tienen muchas víctimas.

Gavin de Becker .






Facebook: Sebastián Segui (Psicología)


desplegar@hotmail.com


lunes, 27 de abril de 2015

Reprimir las emociones

En mi infancia tuve que aprender a reprimir mis reacciones espontáneas a las afrentas reacciones como la rabia, la ira, el dolor y el miedo por temor a un castigo. Más tarde, en mi etapa escolar, me sentía incluso orgullosa de mi capacidad de autocontrol y de mi contención. Creía que esta capacidad era una virtud, y esperaba verla también en mi primer hijo. Sólo cuando pude liberarme de esta actitud me fue posible entender el sufrimiento de un niño al que se le prohíbe reaccionar de manera adecuada a las heridas y experimentar su forma de relacionarse con sus emociones en un entorno favorable, para que más adelante, en su vida, en vez de temer sus sentimientos encuentre en ellos una orientación.
Por desgracia, a mucha gente le ha ocurrido lo mismo que a mí. De pequeños no se les permitió mostrar sus emociones, por lo que no las vivieron y más tarde las anhelaron. En las terapias algunos han conseguido encontrar sus emociones reprimidas y vivirlas, con lo que éstas se han transformado en sentimientos conscientes que la persona puede entender desde su propia historia, y ya no necesita temer. Sin embargo, otros han rechazado este camino porque no han podido o no han querido confiar a nadie sus trágicas experiencias. Alice Miller




Facebook: Sebastián Segui (Psicología)


desplegar@hotmail.com

miércoles, 22 de abril de 2015

Víctimas de maltrato infantil, proceso de sanación

En la actualidad algunas de las antiguas víctimas de malos tratos infantiles buscan terapias para liberarse de las consecuencias de esos malos tratos. Pero, al igual que ellas, sus terapeutas temen a menudo conocer la verdad de la infancia; de ahí que la liberación se logre en muy pocos casos. A lo sumo, a corto plazo se produce una mejoría de los síntomas si se le posibilita al paciente vivir sus emociones; podrá sentirlas, expresarlas en presencia de otro, algo que antes nunca le estuvo permitido.
Casi todas las instituciones contribuyen a esta huida de la verdad. Son dirigidas por personas, y a la mayoría de las personas les da miedo la palabra infancia. Este miedo se halla en todas partes, en las consultas de los médicos y los psicoterapeutas, en los despachos de los abogados, en los tribunales y, no en menor medida, en los medios de comunicación. Alice Miller



Facebook: Sebastián Segui (Psicología)

desplegar@hotmail.com

martes, 21 de abril de 2015

Controlar todo......

Yo siempre tenía que controlarlo todo. Nunca podía llegar tarde y no soportaba tener que esperar. Debía controlar de cientos de formas distintas. Creía que sólo tendría una oportunidad en este mundo si podía controlar o mantener la ilusión de control prediciendo y planeando mi existencia y mi entorno. Esta creencia se originó porque tuve que aprender a adivinar las necesidades y el estado de ánimo de mis padres. Ambos eran imprevisibles; en cualquier momento, a mi padre podía empezar a dolerle la cabeza o la cólera de mi padre podía estallar, haciéndonos daño a mi hermana y a mí. Jhon Lee



Facebook: Sebastián Segui (Psicología)

desplegar@hotmail.com

lunes, 20 de abril de 2015

Proceso de sanación del trauma infantil

No basta con cortar la represión (ni siquiera con la ayuda de la hipnosis, que tan a menudo desdeña arbitrariamente las barreras de la defensa) para liberarse de las más tempranas estrategias de supervivencia y abrir el camino de la confianza al niño que en su día fue engañado. Tampoco las medidas educativas y los buenos consejos bastan para animar al niño que se esconde en el adulto para valerse por sí solo. No mientras el cuerpo siga a solas con su conocimiento. Sólo el descubrimiento de la verdad y de la consecuencia lógica de las estrategias infantiles posibilita la liberación de éstas y de las repeticiones casi automáticas en el futuro. Y esto sólo puede suceder con la seguridad de un acompañamiento íntegro.
El proceso curativo necesita tanto la confrontación con la infancia traumática como el descubrimiento de los numerosos mecanismos de defensa que se tienen que levantar para proteger al niño del dolor insoportable. Y el adulto puede lograr ambas cosas. Alice Miller




Facebook: Sebastián Segui (Psicología)

desplegar@hotmail.com

jueves, 16 de abril de 2015

Anorexia, vínculo con la madre


¨Me da la impresión de que tengo que regular y limitar mi vida para que mi madre no alucine, para que ella esté bien y para que yo, al fin, deje de existir. ¿Qué sería eso sino una anorexia anímica? Adelgazar psíquicamente hasta que no quede nada de ti misma, para que tu madre se calme y no tenga miedo¨
Los actuales investigadores del cerebro saben desde hace unos cuantos años que la carencia de un lazo apropiado y seguro con la madre desde los primeros meses de vida hasta los tres años deja huellas decisivas en el cerebro y ocasiona serios trastornos. Alice Miller



Facebook: Sebastián Segui (Psicología)
desplegar@hotmail.com

lunes, 13 de abril de 2015

El perdón hacia los padres

Una mujer muy inteligente me escribió que no quería emitir juicios generales sobre sus padres, sino ver las cosas una a una, ya que, aunque de pequeña le pegaron y la sometieron a abusos sexuales, también vivió buenos momentos junto a ellos. Su terapeuta le aseguró que debía ponderar los momentos buenos y los malos, y entender como adulta que los padres perfectos no existen y que todos, por fuerza, cometen errores. Pero no se trataba de eso. Se trataba de que esta mujer, ahora adulta, desarrollara una empatía hacia esa niña cuyo sufrimiento nadie vio, porque fue utilizada para los intereses de sus padres, intereses que gracias a su gran talento pudo satisfacer a la perfección. No obstante, si ha llegado a sentir este sufrimiento y es capaz de acompañar a la niña que lleva dentro, no debería tratar de compensar los momentos buenos con los malos, porque con ello volvería a desempeñar el rol de la niña que quería satisfacer los deseos de sus padres: quererlos, perdonarlos, recordar los buenos momentos, etcétera. La niña intentó satisfacerlos sin cesar, con la esperanza de entender las contradicciones de los mensajes y los actos de sus padres, a los que estaba expuesta. Pero este «trabajo» interior no hizo sino aumentar su confusión: era imposible que la niña comprendiera que su madre se había parapetado en un búnker interior para protegerse de sus propios sentimientos y que por eso vivía ajena a las necesidades de su hija. Y si la persona adulta entiende esto, no debería perpetuar los desesperados esfuerzos de la niña ni intentar obligarse a valorar objetivamente los hechos, oponiendo lo bueno a lo malo, sino actuar según sus propios sentimientos, que al igual que todo lo emocional son siempre subjetivos: ¿qué me atormentó durante mi infancia? ¿Qué es lo que no me permitieron sentir?
No se trata de emitir un juicio global sobre los padres, sino de encontrar la perspectiva del niño que sufre y no habla, y de romper un vínculo que yo llamo destructivo.
El camino hacia la madurez no pasa por la tolerancia a las crueldades sufridas, sino por el reconocimiento de la propia verdad y por el aumento de la empatia hacia el niño maltratado. Pasa por darse cuenta de cómo los malos tratos han entorpecido la vida entera del adulto, de cómo se desaprovecharon muchas oportunidades y de cuánta de esa desgracia se ha transmitido sin querer a la siguiente generación. Alice Miller


Facebook: Sebastián Segui (Psicología)
desplegar@hotmail.com

lunes, 6 de abril de 2015

La verdad familiar

Los reproches de los hijos no matan a los padres, sino que, en el mejor de los casos, los enfrenta con su propia historia. Es posible que una confrontación así motive a los padres para que se comuniquen con sus hijos en un nivel más profundo del que hasta ahora les había sido posible. Alice Miller


Facebook: Sebastián Segui (Psicología)
desplegar@hotmail.com

miércoles, 25 de marzo de 2015

EL ÚTERO ES EL PRIMER MUNDO PARA EL NIÑO

El psiquiatra Thomas Verny afirma que “EL ÚTERO ES EL PRIMER MUNDO PARA EL NIÑO. EL MODO COMO LO EXPERIMENTA –SEA COMO UN LUGAR AMABLE U HOSTIL- CONFIGURA SU PERSONALIDAD Y SUS PREDISPOSICIONES DE CARÁCTER.
Si para él ha sido un entorno cariñoso y cálido, es probable que el niño espere que el mundo exterior sea igual.
Esto produce una PREDISPOSICIÓN HACIA LA CONFIANZA, LA ACTITUD ABIERTA, LA EXTROVERSIÓN Y LA CONFIANZA EN UNO MISMO. El mundo será su “ostra”, como hasta entonces lo ha sido el útero. Si el claustro materno ha supuesto un entorno hostil, el niño anticipará que el mundo nuevo del exterior será igualmente poco apetecible.
Estará PREDISPUESTO A LA SOSPECHA, LA DESCONFIANZA Y LA INTROVERSIÓN. Le será difícil relacionarse con otros y el mismo modo le costará autoafirmarse. La vida le será más difícil que para un niño que haya disfrutado de una buena experiencia intrauterina”
LAS PRIMERAS EXPERIENCIAS DE VIDA EN EL SENO DE LA MADRE CONFORMAN LA PERSONALIDAD DEL NIÑO. Los resultados de estas investigaciones fueron los siguientes:
•El feto puede ver, oír, experimentar, gustar y sentir;
•Lo que el niño experimenta y percibe comienza a dar forma a su actitud y expectativas respecto de la vida;
•La principal fuente de estos mensajes configuradores es la madre;
•Los sentimientos del padre hacia su mujer y hacia el bebé no nacido también influyen en el feto


Facebook: Sebastián Segui (Psicología)
desplegar@hotmail.com

martes, 17 de marzo de 2015

Los traumas infantiles no son algo que se puede superar con solo crecer.

Los traumas infantiles no son algo que se puede superar con solo crecer. La pediatra Nadine Burke Harris explica que el estrés constante causado por el abuso, el abandono y los padres que sufren de una enfermedad mental o son drogodependientes, tienen efectos reales y tangibles en un cerebro en desarrollo. Esto es algo que se arrastra durante toda la vida, hasta el punto de que quienes han experimentado altos niveles de trauma tienen tres veces más riesgo de desarrollar enfermedades cardíacas y cáncer de pulmón. La charla es un apasionado llamamiento para que la medicina pediátrica haga frente a la prevención y al tratamiento del trauma, de frente.
Ver el video es excelente !!.

https://www.ted.com/talks/nadine_burke_harris_how_childhood_trauma_affects_health_across_a_lifetime?language=es


Facebook: Sebastián Segui (Psicología)
desplegar@hotmail.com

Los traumas infantiles no son algo que se puede superar con solo crecer.

Los traumas infantiles no son algo que se puede superar con solo crecer. La pediatra Nadine Burke Harris explica que el estrés constante causado por el abuso, el abandono y los padres que sufren de una enfermedad mental o son drogodependientes, tienen efectos reales y tangibles en un cerebro en desarrollo. Esto es algo que se arrastra durante toda la vida, hasta el punto de que quienes han experimentado altos niveles de trauma tienen tres veces más riesgo de desarrollar enfermedades cardíacas y cáncer de pulmón. La charla es un apasionado llamamiento para que la medicina pediátrica haga frente a la prevención y al tratamiento del trauma, de frente.
Ver el video es excelente !!.

https://www.ted.com/talks/nadine_burke_harris_how_childhood_trauma_affects_health_across_a_lifetime?language=es


Facebook: Sebastián Segui (Psicología)
desplegar@hotmail.com

¿Por qué los azotes, las bofetadas e incluso los golpes aparentemente anodinos, al igual que las palmadas sobre las manos de un bebé y niño son peligrosas?

1- Sólo le enseñan la violencia.

2- Destruyen la certeza sin falta de ser amado, como un bebé necesita.

3- Crean angustia: la angustia de la siguiente ruptura.

4- Llevan consigo la mentira: pretenden ser educativas, pero en realidad sirven a los padres para descargar su cólera, y si pegan es porque a ellos les pegaron siendo niños.

5- Incitan a la cólera y al deseo de venganza que permanece reprimido y que saldrá más tarde.

6- Programan al niño a la aceptación de argumentos ilógicos (te hago daño por tu bien) y los inscriben en su cuerpo.

7- Destruyen la sensibilidad y la compasión hacia los otros y hacia uno mismo, limitando así sus capacidades de conocimiento.

¿Qué aprende el bebé de los azotes y otros golpes?

1- Que el niño no merece respeto.

2- Que se puede aprender el bien por medio del castigo (lo que es falso, en realidad el castigo enseña al niño solamente a querer castigar a su turno).

3- Que no hay que sentir el dolor, que hay que ignorarlo, lo cual es peligroso para nuestro sistema inmunitario.

4- Que la violencia forma parte del amor (lección que incita a la perversión).

5- Que negar las emociones es saludable (sin tener en cuenta que será el cuerpo el que pagará por este error, a menudo mucho más tarde).

6- Que uno no tiene derecho.. a defenderse hasta que sea adulto.

Es el cuerpo el que guarda la memoria de todas las marcas nocivas de las supuestas "buenos azotes".

¿Cómo podemos liberarnos de la cólera reprimida?

Durante la infancia y la adolescencia:

1-Burlándonos de los más débiles.

2-Pegando a los compañeros

3-Humillando a las chicas

4-Agrediendo a los profesores.

5-Viviendo las emociones prohibidas delante de la T.V. o los video-juegos, identificándose con los héroes violentos (los niños a quien nunca se les pegó, se interesan menos por las películas crueles y no producirán escenas atroces, una vez adultos).

A la edad adulta:

1-Perpetuando uno mismo los azotes como medio educativo eficaz, sin darnos cuenta de que en realidad estamos vengándonos de nuestro propio sufrimiento sobre la siguiente generación.

2-Negándonos (o siendo incapaces) a comprender la relación entre la antigua violencia sufrida y la que se repite activamente en la actualidad; entreteniendo así la ignorancia de la sociedad.

3-Alistándonos en actividades que exigen violencia.

4-Dejándonos influir fácilmente por los discursos de hombres políticos que designan a víctimas propiciatorias en quien pueden depositar la violencia acumulada y de la que se pueden deshacer por fin sin ser castigados: razas "impuras", etnias "que limpiar minorías sociales despreciadas.

5-Como obedecimos a la violencia siendo niños, estamos dispuestos a obedecer a toda clase de autoridad que nos recuerde la de nuestros padres, como los alemanes obedecieron a Hitler, los rusos a Stalin y los serbios a Milosevic.

Inversamente, si tomamos conciencia de nuestros sentimientos reprimidos e intentamos comprender cómo se transmite la violencia de padres a hijos, cesaremos de pegar a los niños de cualquier edad. Es posible ( muchas personas lo han logrado ), una vez que hayamos comprendido que la única razón de dar golpes "educativos" se esconde en la historia reprimida de nuestros padres. Alice Miller 


Siempre hay tiempo de cambiar y de reparar, no importa todo lo que nos equivoquemos ,no se trata de ser perfectos sino de reconocer los errores y permitirnos cambiar, por eso cuanto antes se tome consciencia y nos animemos a cuestionar los patrones aprendidos que promueven la violencia y la crueldad, las próximas generaciones se verán beneficiadas. 


Facebook: Sebastián Segui (Psicología)
desplegar@hotmail.com

¿Reprimir es mejor?

Aprendimos a creer que, de algún modo, reprimir los sentimientos era mejor y más espiritual, aunque al hacerlo perjudicáramos nuestra salud y bienestar. Experimentar el dolor es un derecho y una experiencia instructiva, purificante y finalmente sanadora. John Lee



Facebook: Sebastián Segui (Psicología)
desplegar@hotmail.com

Amor en el vientre, ternura en el adulto

La absurda opinión, presente sin embargo en casi todas las culturas, de que algunas personas nacen malas, hoy se puede refutar científicamente. Se ha demostrado, por ejemplo, que el hombre no nace con un cerebro completamente formado, como hasta hace poco todavía se creía, sino que las experiencias vividas durante los primeros días, semanas y meses determinan el modo en que se estructurará este órgano. La dedicación cariñosa es indispensable para que la persona pueda desarrollar, entre otras, la capacidad de la empatía. Si falta esa dedicación, si el niño, en su lugar, crece con malos tratos y sufre el menosprecio, perderá esa capacidad.
Naturalmente, la persona viene al mundo con una historia, la de los nueve meses situados entre la concepción y el nacimiento, y posee, por supuesto, un sello genético heredado de sus padres y su familia. Se supone que la combinación de ambos aspectos deberá ser decisiva en su temperamento, sus inclinaciones, sus dotes y sus aptitudes. Sin embargo, la formación del carácter dependerá de si al principio de su vida, e incluso ya en el seno materno, la persona recibe dedicación, protección, ternura y comprensión o bien rechazo, frialdad, incomprensión e indiferencia, cuando no cru
eldad. Alice Miller



Facebook: Sebastián Segui (Psicología)
desplegar@hotmail.com

Congelar el dolor emocional

"Los seres humanos siempre han empleado una enorme cantidad de astutos dispositivos para escaparse de si mismos ... ¨
¨Podemos mantenernos ocupados, llenar nuestras vidas con tantas distracciones, llenar la cabeza con tantos conocimientos, nos involucrar con tanta gente y cubrir tanto terreno que nunca tenemos tiempo para investigar el mundo temeroso y maravilloso en nuestra interioridad...”
¨En mitad de la vida, la mayoría de nosotros somos fugitivos consumados de nosotros mismos. " John Gardner

Facebook: Sebastián Segui (Psicología)
desplegar@hotmail.com

Golpes, maltrato,bofetadas, gritos....por tu propio bien

Hoy diría a todas las madres y padres lo siguiente: no desesperéis si un día se os escapa la mano; vosotras también tuvisteis que sufrirlo muy pronto y con dolor, es algo casi automático. El error siempre se puede reparar si lo reconoces y lo confiesas, pero nunca digas a tus hijos que lo has hecho por su propio bien porque estarás contribuyendo a su embrutecimiento y al sadismo encubierto. Alice Miller

La verdad permite abrirnos a la sanación, es el primer paso, no negar y tapar permite drenar (la perversión se construye en la mentira y la negación de la crueldad sufrida), si permitimos la expresión de las emociones, por parte de los niños,en el ámbito de las familias, los errores que nosotros repetimos en la cadena familiar pueden repararse durante la infancia de nuestros hijos y de esta manera el sistema evoluciona a una mayor nutrición conjunta. Si nos equivocamos nos equivocamos, no pongamos la mugre debajo de la alfombra, mostremos nuestras limitaciones y permitamos la crítica sincera, eso seguramente les dará confianza a nuestros hijos, confianza en su verdadera y auténtica manera de ser. Y por sobre todo sigamos siendo padres presentes, con nuestras limitaciones también.
Los errores no son para castigarnos como antaño lo hicieron, los errores son la llave del aprendizaje, esa equivocación abre, al ver, es la consciencia que se da cuenta de algo a tener en cuenta para crecer. Podemos equivocarnos, reconocerlo, tolerar la crítica , seguir amando. La ternura nada tiene que ver con la dureza y la frialdad. La ternura invita al contacto.


Facebook: Sebastián Segui (Psicología)
desplegar@hotmail.com