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lunes, 15 de junio de 2015

La dificultad de los varones en hacer terapia

La psicoterapia es un período de intenso desarrollo durante el cual el paciente puede sufrir más cambios de los que experimentan algunos individuos en toda su vida. Para que se produzca este desarrollo concentrado hay que renunciar a cierta cantidad del «antiguo yo». Es una parte inevitable de toda buena psicoterapia. En realidad, este proceso de renuncia comienza normalmente antes de que el paciente acuda por primera vez al consultorio del psicoterapéuta.
Por ejemplo, con frecuencia la decisión de buscar atención psicoterapéutica representa en sí misma una renuncia a la imagen que el individuo se ha forjado y que se expresa así «Estoy bien». Renunciar a esta imagen puede resultar particularmente difícil a los varones de nuestra cultura para quienes
«No estoy bien y necesito ayuda para comprender por qué no estoy bien y para volver a estar bien»se equipara frecuentemente a «Soy débil y poco masculino, y no sirvo». M. Scott Peck








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lunes, 27 de abril de 2015

Reprimir las emociones

En mi infancia tuve que aprender a reprimir mis reacciones espontáneas a las afrentas reacciones como la rabia, la ira, el dolor y el miedo por temor a un castigo. Más tarde, en mi etapa escolar, me sentía incluso orgullosa de mi capacidad de autocontrol y de mi contención. Creía que esta capacidad era una virtud, y esperaba verla también en mi primer hijo. Sólo cuando pude liberarme de esta actitud me fue posible entender el sufrimiento de un niño al que se le prohíbe reaccionar de manera adecuada a las heridas y experimentar su forma de relacionarse con sus emociones en un entorno favorable, para que más adelante, en su vida, en vez de temer sus sentimientos encuentre en ellos una orientación.
Por desgracia, a mucha gente le ha ocurrido lo mismo que a mí. De pequeños no se les permitió mostrar sus emociones, por lo que no las vivieron y más tarde las anhelaron. En las terapias algunos han conseguido encontrar sus emociones reprimidas y vivirlas, con lo que éstas se han transformado en sentimientos conscientes que la persona puede entender desde su propia historia, y ya no necesita temer. Sin embargo, otros han rechazado este camino porque no han podido o no han querido confiar a nadie sus trágicas experiencias. Alice Miller




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martes, 21 de abril de 2015

Controlar todo......

Yo siempre tenía que controlarlo todo. Nunca podía llegar tarde y no soportaba tener que esperar. Debía controlar de cientos de formas distintas. Creía que sólo tendría una oportunidad en este mundo si podía controlar o mantener la ilusión de control prediciendo y planeando mi existencia y mi entorno. Esta creencia se originó porque tuve que aprender a adivinar las necesidades y el estado de ánimo de mis padres. Ambos eran imprevisibles; en cualquier momento, a mi padre podía empezar a dolerle la cabeza o la cólera de mi padre podía estallar, haciéndonos daño a mi hermana y a mí. Jhon Lee



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martes, 7 de abril de 2015

El padre ausente....herida emocional de abandono.




Lenta y dolorosamente, empecé a afrontar la rabia y el dolor que sentía por mi alcohólico y abusivo padre que nunca estaba cuando lo necesitaba. Aunque me había convencido a mí mismo de que no me importaba, lo odiaba. Intentaba hacer todo justo al contrario de cómo lo había hecho él, y hacía todo lo posible para no ser como él. Lo cierto es que, en muchos aspectos, ambos éramos uno solo y el mismo. Noté que una nueva energía estaba creciendo y manifestándose por primera vez: una energía masculina que al principio sería muy extraña e incómoda. Empecé a fijarme más en mi cuerpo, pero no de forma narcisista, sino más bien prestando atención a los pequeños dolores y la tensión. Una profunda tristeza comenzó a apoderarse de mí al darme cuenta de que no había sido consciente de mi cuerpo desde la infancia. La rabia estaba emergiendo, lo cual era muy aterrador y muy necesario. John lee
Podemos repetir como adultos la conducta de abandono sufrida en nuestra infancia hacia nuestros hijos, nuestra pareja, nosotros mismos, e incluso realizar las mismas conductas adictivas que nuestro padre tenía, identificándonos con él. Es una manera de salvar e idealizar a un padre que se ausentó ,desde sus propias heridas no resueltas, también él fue abandonado antes. Nos abandonamos y destruimos y así no cuestionamos al padre sino que somos nosotros los que estamos mal, justificamos así el abandono, nos decimos que nos abandonó por nuestra culpa, somos malos, feos, poco merecedores de amor, hicimos muchas cosas mal,nos cargamos todo el peso y no vemos que un niño es víctima y nunca es responsable. A menos claro que maduremos y enfrentemos el dolor guardado y su verdad, en ese caso la idealización cae y aparece todo, todo, todo el dolor...... luego experimentamos quienes somos realmente.


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lunes, 6 de abril de 2015

La verdad familiar

Los reproches de los hijos no matan a los padres, sino que, en el mejor de los casos, los enfrenta con su propia historia. Es posible que una confrontación así motive a los padres para que se comuniquen con sus hijos en un nivel más profundo del que hasta ahora les había sido posible. Alice Miller


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lunes, 30 de marzo de 2015

Represión de los traumas infantiles

La renegación y represión de los primeros traumas infantiles y la disociación de las emociones limitan nuestra capacidad de pensar y originan los bloqueos mentales. La investigación cerebral ya ha descubierto las bases biológicas del fenómeno de la renegación, pero todavía no se han reflejado sus consecuencias, su influencia en nuestra mentalidad. Parece como si nadie quisiera pensar que la impasibilidad ante el sufrimiento infantil, que con tanta frecuencia vemos en todo el mundo, sea inherente a la incapacitación mental originada en la infancia.Alice Miller

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