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miércoles, 11 de noviembre de 2015

Masculinidad en riesgo, hombres llorando.

"La libertad para llorar contribuye al bienestar del individuo y tiende a profundizar nuestra participación en el bienestar de los demás". Ashley Montagu
Los niños a quienes se avergüenza por llorar son severamente dañados en 
su desarrollo. El llanto nos permite drenar el dolor, es naturales, auténtico. (una sociedad mecánica que busca maquillar la verdad no soporta la manifestación de lo que sentimos).
Muchos varones tuvimos que pasar por años de recuperación para lograr permitirnos llorar. Ni que hablar de llorar frente a otros....
(los mitos de la masculinidad nos aseguran por lo menos 10 años menos de expectativa de vida en comparación con las mujeres)


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miércoles, 19 de agosto de 2015

Herida en el modelo masculino...

El niño herido que subyace en nosotros es causa importante de una conducta adictiva. Yo me convertí en alcohólico desde muy joven. Mi padre, también alcohólico, me abandonó física y emocionalmente cuando yo era un niño. Sentía que yo no valía nada, porque él nunca estuvo presente y yo no tuve un modelo de conducta para seguir; nunca me vinculé con él, nunca experimenté lo que era ser amado y apreciado por un hombre. 
Por lo tanto, nunca me amé a mí mismo verdaderamente como hombre.
En mi adolescencia me relacionaba con otros muchachos que no tenían padre. Tomábamos bebidas alcohólicas y nos divertíamos con prostitutas para demostrar nuestra hombría. De los quince a los treinta años, bebí y también consumí drogas. En 1965 dejé de tomar y de consumir drogas. No obstante, conservé mi conducta
adictiva. Fumaba, trabajaba y comía compulsivamente. JOHN BRADSHAW



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lunes, 15 de junio de 2015

La dificultad de los varones en hacer terapia

La psicoterapia es un período de intenso desarrollo durante el cual el paciente puede sufrir más cambios de los que experimentan algunos individuos en toda su vida. Para que se produzca este desarrollo concentrado hay que renunciar a cierta cantidad del «antiguo yo». Es una parte inevitable de toda buena psicoterapia. En realidad, este proceso de renuncia comienza normalmente antes de que el paciente acuda por primera vez al consultorio del psicoterapéuta.
Por ejemplo, con frecuencia la decisión de buscar atención psicoterapéutica representa en sí misma una renuncia a la imagen que el individuo se ha forjado y que se expresa así «Estoy bien». Renunciar a esta imagen puede resultar particularmente difícil a los varones de nuestra cultura para quienes
«No estoy bien y necesito ayuda para comprender por qué no estoy bien y para volver a estar bien»se equipara frecuentemente a «Soy débil y poco masculino, y no sirvo». M. Scott Peck








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martes, 5 de mayo de 2015

Experimentando mi dolor.

Estaba experimentando mi dolor. Experimentar el dolor no tiene nada que ver con la autocompasión (la racionalización, justificación, tratar de entender mentalmente, la aceptación como escapatoria, el perdón como evasión de la verdad, decirnos ya va a sanar con el tiempo, decirnos esas cosas pasan, comparar nuestro sufrimiento con la vida de otra persona que sufrió mucho más)(entre paréntesis es mío). La autocompasión es inútil y experimentar el dolor es sanador. Yo me había dejado llevar por la autocompasión durante años, pero ahora estaba experimentando mi dolor como si hubiera muerto un ser querido. John Lee.


Mirar al dolor y abrirnos plenamente, permitir que afloren los sentimientos reprimidos, de a poco, abriendo cada capa, liberando la energía que utilizamos al servicio de la represión, ahora esa energía vuelve al servicio de la vida y la creatividad. Eso es el verdadero amor incondicional, por primera vez aceptarnos plenamente no maltratarnos aceptar y abrazar lo que sentimos y sobretodo abrazar con ternura nuestras heridas para que la confianza que se gesta entre el niño herido y el adulto que somos permita que drene el dolor. Una sensación de fuerza, vitalidad, libertad va creciendo de a poco, en un centro enraizado.Aprender a abrirnos frente a la tristeza, la soledad, la bronca, el dolor, tantas vivencias que antaño reprimimos para agradar y ser aceptados (sobrevivir) por nuestros padres, hermanos y otros significativos. Ahora es tiempo de aceptarnos y agradarnos a nosotros mismos y es tiempo de recuperar nuestro tesoro. Hay algo más bello que lo que es de verdad?

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miércoles, 22 de abril de 2015

Víctimas de maltrato infantil, proceso de sanación

En la actualidad algunas de las antiguas víctimas de malos tratos infantiles buscan terapias para liberarse de las consecuencias de esos malos tratos. Pero, al igual que ellas, sus terapeutas temen a menudo conocer la verdad de la infancia; de ahí que la liberación se logre en muy pocos casos. A lo sumo, a corto plazo se produce una mejoría de los síntomas si se le posibilita al paciente vivir sus emociones; podrá sentirlas, expresarlas en presencia de otro, algo que antes nunca le estuvo permitido.
Casi todas las instituciones contribuyen a esta huida de la verdad. Son dirigidas por personas, y a la mayoría de las personas les da miedo la palabra infancia. Este miedo se halla en todas partes, en las consultas de los médicos y los psicoterapeutas, en los despachos de los abogados, en los tribunales y, no en menor medida, en los medios de comunicación. Alice Miller



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martes, 7 de abril de 2015

El padre ausente....herida emocional de abandono.




Lenta y dolorosamente, empecé a afrontar la rabia y el dolor que sentía por mi alcohólico y abusivo padre que nunca estaba cuando lo necesitaba. Aunque me había convencido a mí mismo de que no me importaba, lo odiaba. Intentaba hacer todo justo al contrario de cómo lo había hecho él, y hacía todo lo posible para no ser como él. Lo cierto es que, en muchos aspectos, ambos éramos uno solo y el mismo. Noté que una nueva energía estaba creciendo y manifestándose por primera vez: una energía masculina que al principio sería muy extraña e incómoda. Empecé a fijarme más en mi cuerpo, pero no de forma narcisista, sino más bien prestando atención a los pequeños dolores y la tensión. Una profunda tristeza comenzó a apoderarse de mí al darme cuenta de que no había sido consciente de mi cuerpo desde la infancia. La rabia estaba emergiendo, lo cual era muy aterrador y muy necesario. John lee
Podemos repetir como adultos la conducta de abandono sufrida en nuestra infancia hacia nuestros hijos, nuestra pareja, nosotros mismos, e incluso realizar las mismas conductas adictivas que nuestro padre tenía, identificándonos con él. Es una manera de salvar e idealizar a un padre que se ausentó ,desde sus propias heridas no resueltas, también él fue abandonado antes. Nos abandonamos y destruimos y así no cuestionamos al padre sino que somos nosotros los que estamos mal, justificamos así el abandono, nos decimos que nos abandonó por nuestra culpa, somos malos, feos, poco merecedores de amor, hicimos muchas cosas mal,nos cargamos todo el peso y no vemos que un niño es víctima y nunca es responsable. A menos claro que maduremos y enfrentemos el dolor guardado y su verdad, en ese caso la idealización cae y aparece todo, todo, todo el dolor...... luego experimentamos quienes somos realmente.


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viernes, 20 de marzo de 2015

Las etiquetas infantiles

Por lo tanto, una persona puede pasar su infancia llevando de un lado a otro la etiqueta «Soy malo, soy tonto, soy insoportable, soy una carga» y, si su entorno parece confirmar esta opinión, nunca tendrá la ocasión de corregirse. Las etiquetas las ponen los padres e incluyen todo aquello que no soportan del hijo. Y eso que no soportan es precisamente lo que podría evocar sus propios recuerdos traumáticos. Pero el hijo no tiene por qué sentirse prisionero de esas imputaciones. Basta con un profesor que le ayude a cuestionarlas. Alice Miller



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jueves, 19 de marzo de 2015

Masculinidad integrada

¨No puede ser un hombre sin saber cómo ser agresivo, pero debe controlar su agresividad y liberarla conscientemente. No está bien que se deje llevar por su rabia y violencia,y tampoco encontrara su masculinidad¨.

¨Goethe llego en la madurez de su vida a la sorprendente conclusión de que la misión del hombre es servir a la mujer; entonces ella le servirá a él.
Se refería a la mujer interior, la musa¨. Roberth Johnson

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