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lunes, 27 de abril de 2015

Reprimir las emociones

En mi infancia tuve que aprender a reprimir mis reacciones espontáneas a las afrentas reacciones como la rabia, la ira, el dolor y el miedo por temor a un castigo. Más tarde, en mi etapa escolar, me sentía incluso orgullosa de mi capacidad de autocontrol y de mi contención. Creía que esta capacidad era una virtud, y esperaba verla también en mi primer hijo. Sólo cuando pude liberarme de esta actitud me fue posible entender el sufrimiento de un niño al que se le prohíbe reaccionar de manera adecuada a las heridas y experimentar su forma de relacionarse con sus emociones en un entorno favorable, para que más adelante, en su vida, en vez de temer sus sentimientos encuentre en ellos una orientación.
Por desgracia, a mucha gente le ha ocurrido lo mismo que a mí. De pequeños no se les permitió mostrar sus emociones, por lo que no las vivieron y más tarde las anhelaron. En las terapias algunos han conseguido encontrar sus emociones reprimidas y vivirlas, con lo que éstas se han transformado en sentimientos conscientes que la persona puede entender desde su propia historia, y ya no necesita temer. Sin embargo, otros han rechazado este camino porque no han podido o no han querido confiar a nadie sus trágicas experiencias. Alice Miller




Facebook: Sebastián Segui (Psicología)


desplegar@hotmail.com

martes, 17 de marzo de 2015

Los traumas infantiles no son algo que se puede superar con solo crecer.

Los traumas infantiles no son algo que se puede superar con solo crecer. La pediatra Nadine Burke Harris explica que el estrés constante causado por el abuso, el abandono y los padres que sufren de una enfermedad mental o son drogodependientes, tienen efectos reales y tangibles en un cerebro en desarrollo. Esto es algo que se arrastra durante toda la vida, hasta el punto de que quienes han experimentado altos niveles de trauma tienen tres veces más riesgo de desarrollar enfermedades cardíacas y cáncer de pulmón. La charla es un apasionado llamamiento para que la medicina pediátrica haga frente a la prevención y al tratamiento del trauma, de frente.
Ver el video es excelente !!.

https://www.ted.com/talks/nadine_burke_harris_how_childhood_trauma_affects_health_across_a_lifetime?language=es


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Los traumas infantiles no son algo que se puede superar con solo crecer.

Los traumas infantiles no son algo que se puede superar con solo crecer. La pediatra Nadine Burke Harris explica que el estrés constante causado por el abuso, el abandono y los padres que sufren de una enfermedad mental o son drogodependientes, tienen efectos reales y tangibles en un cerebro en desarrollo. Esto es algo que se arrastra durante toda la vida, hasta el punto de que quienes han experimentado altos niveles de trauma tienen tres veces más riesgo de desarrollar enfermedades cardíacas y cáncer de pulmón. La charla es un apasionado llamamiento para que la medicina pediátrica haga frente a la prevención y al tratamiento del trauma, de frente.
Ver el video es excelente !!.

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Amor en el vientre, ternura en el adulto

La absurda opinión, presente sin embargo en casi todas las culturas, de que algunas personas nacen malas, hoy se puede refutar científicamente. Se ha demostrado, por ejemplo, que el hombre no nace con un cerebro completamente formado, como hasta hace poco todavía se creía, sino que las experiencias vividas durante los primeros días, semanas y meses determinan el modo en que se estructurará este órgano. La dedicación cariñosa es indispensable para que la persona pueda desarrollar, entre otras, la capacidad de la empatía. Si falta esa dedicación, si el niño, en su lugar, crece con malos tratos y sufre el menosprecio, perderá esa capacidad.
Naturalmente, la persona viene al mundo con una historia, la de los nueve meses situados entre la concepción y el nacimiento, y posee, por supuesto, un sello genético heredado de sus padres y su familia. Se supone que la combinación de ambos aspectos deberá ser decisiva en su temperamento, sus inclinaciones, sus dotes y sus aptitudes. Sin embargo, la formación del carácter dependerá de si al principio de su vida, e incluso ya en el seno materno, la persona recibe dedicación, protección, ternura y comprensión o bien rechazo, frialdad, incomprensión e indiferencia, cuando no cru
eldad. Alice Miller



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