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jueves, 12 de enero de 2017

Límites y autocuidado

Cuando establecemos un límite, dejamos de invertir en el resultado. Esto es lo que distingue los límites de los intentos de control. 
Por ejemplo, si es amigo de una persona que está bebiendo y le llama por teléfono o aparece en su casa ebria, usted puede establecer un límite, pero tiene que estar dispuesto a aceptar las consecuencias de los mismos. Puede ser claro y respetuoso diciendo:“Me siento incómodo y desconectado de ti cuando estás bebiendo. Te aprecio, aprecio tu amistad y echo de menos la conexión contigo, pero no quiero que vuelvas a llamarme o venir a mi casa si has estado bebiendo. Tendré que reconsiderar qué hacer, incluso terminar nuestra relación”. En este caso, usted espera que su amiga respete sus límites y esté dispuesta a conseguir ayuda con la bebida pero esa es una elección suya que usted no puede controlar. Usted debe estar dispuesto a mantener en pie lo que dijo que haría y tolerar sus reacciones e incluso arriesgarse a perder su amistad en último caso.Boon y Steele


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viernes, 28 de octubre de 2016

Judo con palabras, decir No. Punto

Los mejores timadores consiguen que la víctima quiera participar.
(se llama asociación forzada y se basa en que todos tenemos confianza en los demás y queremos agradar socialmente, los perpetradores lo saben y lo utilizan para lograr controlarnos)
Cuando la gente dice la verdad, no piensan que alguien les está poniendo en duda, de modo que no tienen la necesidad de dar información adicional en forma de detalles.
La defensa es ésta: cuando alguien dice “lo prometo” (es la última vez que te insulto, o agarro mis cosas y me voy nada más, o quiero verte una vez más y te dejo tranquila), tú debes responder (al menos mentalmente) “tienes razón, tengo dudas sobre confiar en ti, tal vez por algún buen motivo. Gracias por hacérmelo ver”
En efecto, la promesa es un espejo en el que se tiene una segunda iportunidad de ver tu propia señal intuitiva, la promesa es la imagen y el reflejo de tu duda. Desconfia siempre, en todos los contextos, de una persona no solicitada.
“No” es una palabra que nunca debe negociar, ya que la persona que decide no oírla está intentando controlarte.
El hombre que se acerca a una mujer en el estacionamiento cuando ésta mete la compra en el maletero del coche y le ofrece su ayuda puede ser un caballero o puede estar manteniendo una entrevista (seleccionando víctima). La mujer cuyos hombros se tensan levemente, que parece intimidada y dice con timidez: “No, gracias, creo que lo tengo controlado”, puede ser su víctima. A la inversa, la mujer que se vuelve hacia él, levanta las manos para indicar “alto, y dice directamente “No quiero su ayuda”, tiene menos probabilidad de convertirse en víctima. Gavin de Becker

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miércoles, 2 de diciembre de 2015

La intuición la mejor defensa.

Los mejores timadores consiguen que la víctima quiera participar.


Kelly no reconoció conscientemente lo que su intuición sabía con claridad, de modo que no pudo aplicar una simple defensa ante su asociación forzada (manipulación del agresor), que consiste en negarse explícitamente a aceptar el concepto de colaboración “No le he pedido ayuda y no quiero”. Como muchas de las mejores defensas, el coste de ésta es parecer antipático.
Kelly ahora sabe que el precio es bajo, en términos comparativos.
La asociación forzada se lleva a cabo en muchos contextos y por muchos motivos, pero cuando un desconocido la aplica con una mujer en una situación vulnerable para ella (como, por ejemplo, a solas en un lugar apartado o poco habitado), es siempre una conducta inapropiada.
No tiene que ver con la colaboración o la coincidencia, lo que busca el agresor es establecer cierta sintonía (se aprovecha de la empatía) y eso puede o no ser correcto, según el porqué de que alguien busque esa sintonía.
El criminal predador hace todo lo que puede para que esa carrera armamentística parezca un relajamiento de las tensiones. “Era tan agradable” es un comentario que oigo a menudo a las personas que describen al hombre que, momentos o meses después de sus cortesías, les atacó. La amabilidad es una decisión, una estrategia de interación social; no un rasgo del carácter. La gente que pretende controlar a los demás casi siempre presenta la imagen de una persona agradable al principio. Al igual que sucede con la creación de sintonía, el encanto y la sonrisa engañosa, la amabilidad no solicitada responde a menudo a un motivo que se puede descubrir. Gavin de Becker


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miércoles, 13 de mayo de 2015

Respetarnos y poner límites

Hay quienes se muestran especialmente vulnerables y permiten que se violen sus límites. Los adultos y los niños que han experimentado en su infancia abusos emocionales o físicos tienen una percepción distorsionada de los límites que separan a las personas.(…) aprendieron a ignorar y despreciar sus límites tal como lo hicieron quienes abusaron de ellos, invadiéndolos emocional o físicamente cuando eran niños. Los que han sobrevivido al incesto u otros abusos deben afrontar un reto especial para aprender a reconocer, respetar y mantener límites sanos y adecuados para sí mismos en sus relaciones con los demás. También deben aprender a respetar los límites de los demás para no esperar demasiado de las otras personas. RESPETAR los límites le permite conocer y amar a las personas libre del temor de consumirlas o de ser consumido en el proceso. Las relaciones con límites sanos enriquecen su vida y lo fortalecen. Por el contrario, aquellas relaciones en las que no se han establecido los límites o en las que estos se ignoran están marcadas por el miedo, la ira, el resentimiento y la culpa. M BALDWIN






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