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miércoles, 27 de mayo de 2015

La deuda social

Un proyecto de investigación federal seleccionó a 1600 niños que habían sufrido abusos o abandono y les hizo un seguimiento a lo largo de veinte años. En el último año, la mitad de ellos había sino arrestados por algún delito. Aun así, aunque nos salgan tan caros, los malos tratos seguramente continuarán produciéndose hasta que adoptemos una visión totalmente diferente de los niños, no como visitantes temporales que algún día se convierten en ciudadanos, sino como miembros de nuestra sociedad plenamente desarrollados, plenamente contribuyentes, plenamente autorizados, tal como son realmente. Gavin de Becker .



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jueves, 14 de mayo de 2015

Verdades sistémicas



Según mi experiencia, el cambio positivo de los niños ya adultos raras veces produce sentimientos positivos y admiración en los padres que otrora fueron maltratadores. Al contrario: a menudo reaccionan con envidia, con indicios de frustración y con el deseo de que el hijo o la hija vuelvan a ser como antes, es decir, sumisos, leales, que consientan el menosprecio y, en el fondo, depresivos e infelices. A muchos padres les da miedo que la conciencia de sus hijos adultos se despierte, y en muchos casos es imposible hablar de una mejora de la relación. Aunque también hay ejemplos de lo contrario. Alice Miller



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miércoles, 13 de mayo de 2015

Respetarnos y poner límites

Hay quienes se muestran especialmente vulnerables y permiten que se violen sus límites. Los adultos y los niños que han experimentado en su infancia abusos emocionales o físicos tienen una percepción distorsionada de los límites que separan a las personas.(…) aprendieron a ignorar y despreciar sus límites tal como lo hicieron quienes abusaron de ellos, invadiéndolos emocional o físicamente cuando eran niños. Los que han sobrevivido al incesto u otros abusos deben afrontar un reto especial para aprender a reconocer, respetar y mantener límites sanos y adecuados para sí mismos en sus relaciones con los demás. También deben aprender a respetar los límites de los demás para no esperar demasiado de las otras personas. RESPETAR los límites le permite conocer y amar a las personas libre del temor de consumirlas o de ser consumido en el proceso. Las relaciones con límites sanos enriquecen su vida y lo fortalecen. Por el contrario, aquellas relaciones en las que no se han establecido los límites o en las que estos se ignoran están marcadas por el miedo, la ira, el resentimiento y la culpa. M BALDWIN






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