Necesitábamos un rostro-espejo que reflejara todas nuestras partes. Necesitábamos saber cuánto importábamos, que nos tomaban en serio, qué parte de nuestro ser era aceptada y merecedora de cariño. También necesitábamos saber que podíamos depender del amor de nuestros padres. Éstas fueron nuestras saludables necesidades narcisistas. Si no fueron satisfechas, nuestro sentido de YO SOY resultó. perjudicado.
El niño despojado de su narcisismo posteriormente contaminará al Adulto con un insaciable afán de amor, atención y afecto. Las demandas de ese niño que vive en su interior sabotearán sus relaciones de adulto porque, no importa cuánto amor se le
dé, nunca será suficiente. El adulto, despojado cuando niño de su narcisismo, no puede ver satisfechas sus necesidades porque realmente son necesidades de un niño
Y los niños necesitan a sus padres todo el tiempo. Sienten esta necesidad por naturaleza, no por elección. JOHN BRADSHAW
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