martes, 10 de mayo de 2016

La identificación a los padres narcisistas, intentar ser amados por quienes no pueden amar

"Es extremadamente doloroso para un hijo de narcisistas descubrir que se ha convertido en lo que más odia, que ha incorporado de sus padres exactamente los rasgos que más lo hirieron. No nos gusta ver esas características en nosotros mismos. A veces, el hijo de un narcisista desarrolla una ceguera con respecto a su comportamiento, del mismo modo que lo hicieron sus padres, quienes no son capaces de ver la verdad. Sin embargo, si el hijo de narcisistas desea adquirir autonomía y respeto a sí mismo, estos rasgos deben ser reducidos en gran medida , y hay que desarrollar una sensibilidad interpersonal."[...] E Golomb



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lunes, 9 de mayo de 2016

Alice Miller

El desprecio es el arma del débil y la capa protectora contra sentimientos que nos recuerden nuestra propia historia. Y en la base de todo desprecio, de cualquier discriminación, se encuentra el ejercicio del poder —más o menos consciente, incontrolado, oculto y tolerado por la sociedad (excepto en casos de homicidio o malos tratos corporales serios)— del adulto sobre el niño. Lo que el adulto haga con el alma de su hijo es asunto de su exclusiva competencia, la trata como si fuera propiedad suya, algo similar a lo que ocurre con los ciudadanos en un Estado totalitario. Pero el adulto nunca estará sometido a éste en la misma medida en que un niño pequeño lo está a sus padres, que desprecian sus derechos. Mientras no nos sensibilicemos ante los padecimientos del niño pequeño, este ejercicio del poder no será atendido ni tomado en serio por nadie, y sí totalmente trivializado, pues se trata tan sólo de niños. Pero estos niños se convertirán, veinte años más tarde, en adultos que les cobrarán todo esto a sus propios hijos. Puede que a nivel consciente combatan la crueldad «en el mundo», y, a la vez, se la impongan de manera inconsciente a otras personas de su entorno, porque llevan dentro de sí una idea de la crueldad a la que ya no tendrán acceso, una idea que permanece oculta tras las idealizaciones de una infancia feliz y los impulsa a cometer actos destructivos. Alice Miller



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viernes, 6 de mayo de 2016

No hay atajos

"debemos poseer algo o haber alcanzado algo para poder renunciar a ello conservando sin embargo nuestra capacidad y competencia. El pequeño que no tiene establecidos todavía los límites de su yo, puede tener un contacto más íntimo con la realidad que sus padres,pero es incapaz de sobrevivir sin el cuidado de éstos y es incapaz de comunicar sus pensamientos. El camino que conduce a
la santidad pasa a través de la edad adulta. Aquí no hay atajos rápidos ni sencillos. Los límites del yo deben consolidarse y endurecerse primero. Es preciso que se establezca una identidad para poder trascenderla. Uno debe encontrar su propio yo antes de poder perderlo. La eliminación transitoria de los  Límites del yo que se produce al enamorarnos, al practicar el acto sexual o al consumir ciertas sustancias psicoactivas puede darnos un atisbo del nirvana, pero no el nirvana mismo. Una de
las tesis de este libro es la de que el nirvana, la iluminación duradera o el verdadero desarrollo espiritual pueden alcanzarse sólo en virtud del ejercicio persistente del amor real. M. Scott Peck



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jueves, 5 de mayo de 2016

Adolescencia=transformación=mucho trabajo interno de los adultos sobre sus asuntos inconclusos y resistencias.

“Es mejor dejarles que ellos decidan qué es lo que quieren conversar con nosotros –si es que quieren-. Aún así, si estamos con nuestro hijo adolescente y tenemos urgencia por hacerle preguntas, es hora de ir a que alguien nos escuche hablar sobre nuestras preocupaciones y angustias. Una vez que hemos podido comunicar nuestros sentimientos que nos perturban estaremos en mejores condiciones de escuchar con atención” Patty Wipfler



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miércoles, 4 de mayo de 2016

La ilusión de que el otro va a cambiar con el tiempo

En principio, la palabra codependiente se usaba como sinónima de facilitador, es decir, alguien cuya vida se descontrola porque esa persona asume la responsabilidad de «salvar» a otra dependiente de una droga. 
Pero en los últimos años la definición de codependencia se ha ampliado hasta incluir a todas las personas que se convierten en víctimas en el proceso de rescatar a cualquier persona compulsiva, adicta, que las maltrata o que depende excesivamente de ellas. S FORWARD



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martes, 3 de mayo de 2016

Los padres tendemos a dejar de mostrar afecto cuando empieza la adolescencia

 "Se acaban los abrazos y las caricias con los jóvenes. El afecto es una parte indispensable en las relaciones y la confianza entre nosotros y nuestros jóvenes. Los hábitos culturales y los temores que no nos permiten ser afectuosos con los adolescentes crean una soledad e inseguridad que puede ser agobiadora. Si no puede ser afectuoso con los miembros de su propia familia o con sus amigos, a un adolescente que está hambriento de cercanía, el camino que le queda posiblemente sea el de las relaciones sexuales, el abuso de alcohol o la violencia. Y, como ya lo sabemos tan bien, en estos días las relaciones sexuales vienen envueltas en mucha confusión, peligros y desesperación. Pagamos un alto precio por el hábito de negarle a nuestros adolescentes el cariño, los besos, los abrazos y el juego que les dábamos cuando eran niños. De hecho, perdemos contacto con ellos y ellos pierden la evidencia concreta de que todavía los amamos” Patty Wipfler
Agregaría que dar afecto, caricias y abrazos no es intromisión en la intimidad de la otra persona,no se trata de dar afecto cuando yo tengo necesidades de afecto únicamente, sino también de estar disponible y abierto a las necesidades de afecto de nuestros hijos adolescentes, respetando sus formas y tiempos, el verdadero afecto implica respetar los límites y las necesidades del otro.




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lunes, 2 de mayo de 2016

Madres que abusan emocionalmente

Su madre ha logrado que usted, todavía hoy, le den miedo sus auténticos sentimientos, que son tan normales. Ella lo abrumó con terribles sentimientos de culpa para que usted no cuestionase nunca el comportamiento materno. Esto significa básicamente anular la vida emocional del niño. Por lo tanto no es extraño que a veces usted odiase a su madre por esta fatídica represión, especialmente porque usted, de niño, dependía por completo de ella. Pero por suerte a veces era capaz de odiar y quizá también de sentir que su madre se merecía su odio. Esto salvó a su verdadero yo. Hay personas para quienes estos sentimientos están del todo bloqueados. Ahora, con razón, quiere liberarse de esos sentimientos de culpa. Podrá hacerlo cuando comprenda que su rabia estaba completamente justificada. Puede escribirle cartas a su madre, sin enviarlas, y contarle todo cuanto le hizo y cuánto sufrió usted. Así su verdadero Yo tendrá más espacio para desarrollarse y no permitirá ni un abuso más de las necesidades ni de las versiones de su madre. Alice Miller



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